Desarrollo vertical en Monterrey

Por Jorge E. Galván.

Corría el año de 1980 y el gobernador del Estado de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez, declaraba que Monterrey era una ciudad “Fea, sucia y chaparra”, dando así inicio al proyecto de la Gran Plaza en Monterrey, o la Macroplaza como hoy la conocemos. En aquella época el gobernador del Estado no tuvo que demoler dos o tres pisos de un edificio, sino cuarenta hectáreas de edificios, comercios y viviendas para dar lugar en la ciudad al proyecto urbano de la Gran Plaza, no utilizó un mazo para iniciar su proyecto de demolición sino buldozers, dinamita y una horda de abogados y litigantes que habrían de abrir paso al proyecto mediante la expropiación de propiedades que ocupaban las cuadras entre ambos los palacios, Municipal y de Gobierno Estatal.

Ahora, treinta y tantos años después tenemos una ciudad muy diferente al Monterrey de los años ochenta del siglo pasado, ya no nos parece preocupar lo mismo, nuestra frase de hoy es “el caos urbano” de la ciudad.

Este “caos” que hoy vivimos puede tener su origen en muchos aspectos del entorno urbano: el tráfico insufrible, la aparición de construcciones irregulares, la falta de aéreas verdes. Sin embargo el aspecto que más sale a relucir en el tema del caos urbano es el de los edificios altos que recientemente han aparecido en nuestra ciudad, particularmente en el municipio de San Pedro. ¿Cómo es posible que hace 30 años se buscara tener una ciudad con edificios altos que le dieran mayor presencia y una imagen de modernidad y hoy estemos demoliendo “excedentes” en altura de edificios ya construídos?

Debemos reflexionar en que el caos urbano no es consecuencia de los edificios altos o de la densidad de la ciudad, sino de la dependencia y uso excesivo del automóvil, de la falta de infraestructura urbana adecuada y de la mala regulación, consecuencia de que no haya límite en la altura ni en la extravagancia de las edificaciones verticales.

Necesitamos hoy recurrir a una mejor regulación de los edificios que se construyen para que los nuevos desarrollos asuman, junto con los gobiernos municipales, la responsabilidad urbana consecuencia de las edificaciones verticales que se construyen, traduciéndola no solo en pesos y centavos,  sino en la actualización de los servicios, banquetas, parques e infraestructura urbana pública.

Sumado a lo anterior, persiste aún en nuestra ciudad el rezago e insuficiencia en materia de un transporte colectivo efectivo y de primera calidad, nos urge un metro intermunicipal que conecte el Área Metropolitana, nos urge la modernización de las calles y avenidas para dar preferencia al transporte público, a las bicicletas y al peatón. Este sobrecosto en infraestructura municipal deberá ser pagado, al menos en parte, por los que ahora llegan a explotar el suelo urbano, demostrando que su vanguardia y emprendimiento van no solo a la apariencia arquitectónica de sus edificios sino al medio urbano y la ciudad que ocupan.

No hay duda que aquella declaración de don Alfonso dio paso al Monterrey moderno, y no hay duda de que ahora nos hace falta una regulación ciudadana que de paso a la nueva etapa que requiere nuestra ciudad, tal vez Monterrey sea ahora una ciudad no tan fea, no tan sucia pero… atorada por el caos urbano. El futuro urbano de la ciudad está hoy en nuestras manos.

Arq. Jorge E. Galván, MLA

Director del programa académico de Arquitectura

Centro Roberto Garza Sada CRGS de la Universidad de Monterrey

Jorge Eduardo Galván Salinas es arquitecto egresado del ITESM campus Monterrey, con Maestría en Paisajismo (Landscape) de la Universidad de Texas A&M College Station EUA, y diplomado en Bienes Raíces por la escuela de Administración y Negocios del ITESM; cuenta con más de diez años de experiencia en administración de obra, diseño del paisaje y urbano y en proyectos de planeación maestra. Actualmente es Director del Programa de Arquitectura de la Universidad de Monterrey, ha sido profesor visitante del Instituto Superior de Arquitectura y Diseño de Chihuahua,  ISAD y del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM.

Participa como investigador en el centro Urbana de urbanismo, diseño y arquitectura sustentable de la UDEM donde ha desarrollado numerosos proyectos y actualmente representa a la Universidad de Monterrey en el comité de la Agencia de Protección al Medio Ambiente y Recursos Naturales de Nuevo León y en el comité para la Agenda Sustentable del municipio de San Pedro, N.L.