¿Cuál es mi rol dentro de la Cultura de la Legalidad?

Por Arturo Azuara Flores

Atendiendo a lo señalado por la reciente galardonada Asociación de Líderes Ciudadanos en Pro de la Cultura de la Legalidad fundada por el Arq. Antonio Elosúa, la Cultura de la legalidad se encuentra conformada por: “las creencias, valores, conductas y hábitos que hacen que la población conozca las leyes, las respete y defienda el estado de derecho, rechace y denuncie la ilegalidad, y exija un cumplimiento ejemplar de las propias autoridades que la gobiernan.”[i]  Si bien mucho se ha escrito de qué compone la Cultura de la Legalidad en los siguientes párrafos pretendo explicar los diferentes roles que jugamos los individuos, sociedad y gobierno para la creación de la misma y de cuando podríamos hablar de una verdadera cultura.

Mi participación como individuo dentro de la Cultura de a Legalidad es una participación activa que se encuentra definida en palabras sencillas por mi percepción de lo correcto o  incorrecto, de lo que me hace bien o me hace mal, de la prohibido y permitido, en resumen mis valores y de cómo los hago respetar.  Cuando la suma de la mayoría de los valores coincide se convierten en los principios de la sociedad y posteriormente en nuestras leyes y costumbres.

La historia nos ha mostrado a través del tiempo que las sociedades no se regulan en forma automática razón por la cual crean, en nuestro caso bajo el principio de democracia, estructuras de gobierno que nos representan, regulan y adicionalmente se encuentran facultadas por nosotros mismos para sancionar y castigar aquellos individuos que violenten  la armonía de nuestra sociedad.

Cuando existe concordancia entre lo que el  individuo desea, la sociedad exige y lo que el gobierno regula es cuando podemos hablar de una verdadera cultura de la legalidad ya que los tres actores coinciden y velan por un bien común.

La creación de una Cultura de la Legalidad implica forzosamente el conocimiento de nuestras leyes, que las leyes sean consideradas por la mayoría de la sociedad como justas y  más importante que nuestra estructura de gobierno verdaderamente nos represente y  salvaguarde nuestros intereses. Si no conozco mis derechos no los puedo exigir, si no estoy de acuerdo con las leyes no las voy a respetar, y si mi gobierno no me inspira confianza difícilmente me puede regular.

La Cultura de la Legalidad no es estática y requiere de nuestra participación activa ya que solo así  garantiza que nuestros principios y valores se encuentren vigentes, situación que se pone en riesgo cuando solamente una minoría es la que participa; Por lo que corresponde a la creación y conocimiento de las leyes la educación es pieza clave por lo que debemos involucrar a nuestros jóvenes  ya que el dinamismo que los caracteriza y manejo de las nuevas tecnologías son esenciales para difundir la cultura de la legalidad; por último “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”[ii] por lo que la Cultura de la Legalidad nos demanda constante supervisión y exigencia a nuestras estructuras de gobierno ya que en la medida que dejemos de participar  mayor riesgo habrá que  el gobierno verdaderamente conozca mis necesidades.

En resumen, todos somos pieza clave y responsables de la creación de una  Cultura de la Legalidad y hasta no existir una participación activa y verdadera armonía entre lo que los individuos necesitan, la sociedad demanda y el gobierno garantiza no la habremos conseguido. Son muchos los esfuerzos que en forma desarticulada se han estado presentando en últimas fechas en nuestra localidad, es momento de sumar esfuerzos y darle curso a nuestra cultura.

Doctor Arturo Azuara Flores

División de Derecho y Ciencias Sociales

Universidad de Monterrey