Ayuda Mutua

Por Pbro. Óscar Lomelí / Coordinador de Pastoral Familiar Arquidiócesis de Monterrey

Me han invitado a escribir los cuatro miércoles de abril algún tema relacionado con la Semana Santa y con gusto he aceptado. Y como mi campo de acción es el del matrimonio, la familia y la vida, quiero proponer a los amables lectores los elementos constitutivos del matrimonio, uno cada miércoles, y cada uno de ellos relacionado a lo que hemos celebrado en la Semana Santa. La semana pasada compartí sobre el RESPETO. Hoy quiero referirme a la AYUDA MUTUA.

Jesús a lo largo de su vida terrenal, como lo testimonia el Apóstol Pedro en el libro de los Hechos de los Apóstoles (10,38): 10:38 “pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. La entrega de su vida en la Cruz no fue sino el corolario de una vida entregada completamente día a día, con gestos, palabras, miradas, acciones concretas. Y nos llama a hacer lo mismo: “Más Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»” (Mt 20, 25-28).

Los novios, el día de su boda se prometen amor, fidelidad, respeto y ayuda mutua. Y precisamente de Jesús han de tomar el modelo y de él recibir la gracia necesaria para estar dispuestos a darse, a donarse mutuamente todos los días de su vida. El Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica sobre el amor en la familia (Amoris Laetitia), en el número 125 dice que “el matrimonio, además, es una amistad que incluye las notas propias de la pasión, pero orientada siempre a una unión cada vez más firme e intensa. Porque no ha sido instituido solamente para la procreación sino para que el amor mutuo se manifieste, progrese y madure según un orden recto. Esta amistad peculiar entre un hombre y una mujer adquiere un carácter totalizante que sólo se da en la unión conyugal. Precisamente por ser totalizante, esta unión también es exclusiva, fiel y abierta a la generación. Se comparte todo, aún la sexualidad, siempre con el respeto recíproco”.

En esta Pascua, invito a todos los matrimonios a crecer en la ayuda mutua a ejemplo y con la ayuda del Señor Resucitado.

Contacto: pastoralfamiliar@arquidiocesismty.org.