Celebremos a los niños en el amor de Jesús

Por Rogelio Cabrera López

“Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, pues a ellos les pertenece el reino de Dios”, Lc. 18, 16.

Este próximo 30 de abril celebraremos el día del Niño. Los niños “son el fruto más bello de la bendición que el Creador ha dado al hombre y a la mujer” (Papa Francisco). Son un don precioso a la humanidad que necesitamos valorarlo, agradecerlo y cuidarlo con todo el corazón.

El corazón de los niños se dirige hacia Jesús, pues ellos son sensibles al cariño verdadero del Corazón amoroso de Jesús, es un don que Dios ha querido darle a todos ellos: sus ángeles ven continuamente el rostro de Dios Padre (Cfr. Mt 18,10). Las niñas y niños nos llevan a Dios, sus rostros son una ventana a su ternura misericordiosa, y Él mismo ha querido vernos a través de sus miradas.

Un servidor, junto a la Iglesia de Monterrey, eleva una acción de gracias a Dios por las niñas y niños de nuestra Arquidiócesis, y una oración especial por los que sufren el peso de la enfermedad, la soledad o la indiferencia de los adultos; por quienes son maltratados y heridos, por los que son enviados a trabajar, por quienes no pueden estudiar, reír o jugar.

¡Todos los niños deberían poder correr y gritar de contento y así contagiar a nuestra sociedad de su alegría y ganas de vivir!

Este día del Niño, tengamos la atención de fijar nuestra mirada y nuestro corazón en los que son cercanos a nosotros, en todos y cada uno, pero especialmente en los que sufren; seamos una bendición para ellos, acercándonos con gran respeto y cariño.

Invito a los papás y mamás, a los tutores o abuelos, para que oren por sus hijos el jueves 30 de abril, pronunciando palabras de bendición sobre ellos, encomendándolos a Dios en un momento especial de serenidad en el hogar. Se trata de una bendición muy significativa, que todo corazón creyente puede hacer sobre sus hijas e hijos.

Dejemos que los pequeños se acerquen a Jesús, más aún, llevémoslos a Él, dejemos que los abrace y los bendiga. La Iglesia de Monterrey envía su bendición cariñosa a todas las niñas y los niños de nuestro pueblo, pidiendo fervorosamente que Él los guíe por el camino de la fe, les renueve su alegría, las ganas de vivir y que llene sus corazones con su amor misericordioso.

Invito particularmente a todos los sacerdotes para que realicen una celebración especial el 30 de abril, o en algún otro momento que consideren conveniente, para que bendigan a todos los niños y niñas de nuestras comunidades parroquiales, pidiendo que crezcan en sabiduría, gracia, inteligencia y fortaleza a semejanza de Jesús (Cfr. Lc 2,52).

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey