Consumismo – El cáncer social

Por Roberto Castro / Director Sen Análisis 

El dinero es el motor fundamental de la vida de las personas, desde que se inventó entre el siglo VII y V antes de Cristo el dinero es la solución para hacer transacciones entre los seres humanos, nos esforzamos para tenerlo y luego transformarlo en beneficios de todo tipo, el beneficio de comer, de vestir, tener un techo ó la previsión de poseerlo por medio del ahorro o los bienes patrimoniales, el dinero tiene un poder transformador entre los seres humanos; hoy en día menos del 10 % de la población mundial no tiene una preocupación al respecto, son muy pocos los que nacen con el dinero suficiente o que lo generan de manera holgada durante su vida; el punto es que casi todos tenemos una preocupación cotidiana relacionada con tener más dinero.

Pensemos respecto al dinero en nuestro mejor y nuestro peor momento en la vida, en ambas situaciones hemos tenido la necesidad de tener más dinero, en forma comparativa siempre tenemos lo que otros desearían tener y deseamos lo que otros tienen, entonces no importa lo que tengas, siempre te va a faltar, por qué? La respuesta es por que vivimos en una sociedad consumista que fomenta la validación social por medio de las posesiones que muestran quien tiene más y quien menos dinero, no nos conformamos nunca, quiero tener un carro, quiero un carro mas grande, quiero un carro mas grande que el de mi vecino, luego lo necesito con tecnología especifica y después quiero que sea nuevo cada cierta cantidad de años, esta espirar es interminable, necesitamos comprar y poseer para demostrar que valor social tenemos.

Desde un punto de vista opuesto o no consumista, podemos observar que después de cubrir las necesidades básicas en forma modesta pero suficiente, tener un techo, vestido y alimento, deberíamos tener una necesidad mesurada por tener más, claro sin ser conformistas, pero querer tener más de manera voraz no es justificable, hacerlo en forma irracional a costa de nuestra tranquilidad, a costa de endeudarnos y debiendo en las tarjetas nos convierte en seres consumistas.

Nuestra sociedad esta condenada a condicionar el valor de las personas a lo que poseen o peor aún a lo que proyecta poseer aunque lo deba y no tenga como pagar, se vuelve una carrera contra nosotros mismos por escalar el siguiente peldaño de una escalera social de mil peldaños sin fin; mucho más grave es que la supervivencia de esta conducta social esta garantizada ya que la aprendemos de nuestro padres y se las enseñamos a nuestros hijos, mientras actuemos bajo la creencia de que somos mejores o peores según nuestras posesiones el consumismo no terminará, por que el consumismo nos permite demostrar quienes somos y de que tamaño somos.

¡Que tristeza!

 

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