Cuando desaparecen a un ser querido

Por Leonor Flores Aguilera, integrante de AMORES

La Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León, AMORES, se conforma por familiares de personas desaparecidas. Asisten esposas, abuelas, padres y sobre todo madres que buscamos a nuestros hijos e hijas.

Les voy a platicar algo muy pequeño de lo que hemos vivido con la desaparición de un familiar. Una no cree lo que está pasando, piensa que es un error y que pronto llegará. Con las horas una se da cuenta que es lo peor. Hay angustia, miedo, desesperación, llanto, y se siente que de tanto dolor una ya no puede hacer nada, no tiene mente para nada, se paraliza.

Yo salía a buscar a mi hijo. No sabía nada pero yo salía y regresaba cuando ya no tenía gasolina. No me daba cuenta de nada más. Un día abrí mi refrigerador y no había nada, estaba vacío, nadie más iba a la escuela, el resto de mi familia no había comido y así de golpe volví a la realidad.

Algunas de mis compañeras fueron secuestradas, dormían en panteones, otras lo han vivido como un fuerte golpe que las dejó literalmente tiradas, sin saber todavía qué sigue. Y además se tienen  muchas necesidades: a veces se batalla para pagar los recibos, medicamentos, la escuela, la alimentación, hasta para el camión muchas necesitan apoyo.

Ante tantas desapariciones de personas una buena parte de la sociedad se volteó. No quería ver, ni involucrarse. Parecía que nadie quería ayudar, siendo que todas las familias estaban y están en riesgo de ser afectadas.

Con el tiempo hubo quien respaldó nuestras demandas de justicia y verdad. Y aquí seguimos, sabiendo que lo que nosotras sentimos, no lo siente nadie más mientras no haya pasado por lo mismo, y queriendo que la sociedad se solidarice para que ninguna otra persona sea desaparecida, para que ninguna familia sufra toda esta angustia y dolor.

 

Contacto: cadhac@cadhac.org