¿Cuántas Casas Blancas hay en Nuevo León?

Por  Sandrine Molinard

Todo el mundo habla de la nueva telenovela que ha empezado hace unas semanas atrás. Tiene una combinación de elementos que no dejan insensible a nadie: amas de casa, sus esposos, los hijos. Todas las clases sociales están al pendiente. La historia está un poco exagerada, pero no le hace: estamos todos cautivos.

Un político prominente se casa con una actriz cuya carrera ha empezado a ir de bajada. Él es viudo, ella divorciada. Ambos de muy alto perfil. Este hombre ambicioso gana la Presidencia de la República. Algunos años después, a pocos días de anunciar el fallo de una licitación para la construcción de una mega obra pública, una astuta periodista publica un reportaje hecho con maestría, y evidencia que la casa propiedad del Presidente y su mujer cuesta mucho más de lo que es razonable para un político poseer. Encima de ello, resulta que dicha casa casualmente la construyó y financió el amigo empresario del Presidente que se acaba de ganar la mega obra pública. Mismo que desde hace años, ha sido favorecido por contratos millonarios de obra pública. El país se indigna. Pero la esposa del Presidente sale a reclamar: todos son unos ingratos, malagradecidos. Ella es una súper estrella mundial, como todos saben, y la casa lo ha pagado ella, con sus películas ganadoras del óscar, sus comerciales memorables, y demás contratos con las productoras más famosas del mundo.

La historia anterior es pura ficción, un guion de telenovela para una televisora nacional. Sin embargo, esta historia bien pudiera ocurrir en nuestro hermoso país, México. Es más, hasta pudiera ocurrir en Nuevo León. ¿Cuántas casas blancas no hay en Nuevo León? ¿Cuántas veces no hemos recibido el periódico en la mañana y visto en primera plana reportajes sobre la riqueza inexplicable de un político, que en su vida no ha tenido ningún otro oficio más que algunos cargos públicos? ¿Cuántas historias no han documentado los medios de nuestro estado, de enriquecimiento extraordinario de nuestros dirigentes? Ante estas evidencias de riquezas mal habidas, todos se han defendido con historias tan poco creíbles como la que les comentaba anteriormente: ya sea que son dueños de exitosos negocios inmobiliarios; o casados con emprendedores hábiles y con mucha suerte en el “business”. Que ellos mismos, entre cada cargo público, tienen el tiempo de mantener empresas o consultorías exitosas.

Si queremos acabar con corrupción e impunidad en México, no nos queda otro camino más que la implementación de reformas drásticas, para darle una real autonomía al Poder Judicial, y crear instituciones también autónomas, dedicadas a la lucha contra la corrupción. Esto es una condición sine qua non para poder pretender luchar contra estos dos lastres que impiden a este bello país alcanzar todo su potencial.

Hemos avanzado a pasos muy lentos, en los últimos 20 años. Un ejemplo de ello es la existencia de una Auditoría Superior en Nuevo León, que fiscaliza a todos los organismos de Gobierno, municipal y estatal. La Ley de Fiscalización del estado permite a la Auditoría indagar a fondo en casos turbios de manejo de recursos públicos, favoritismos en licitaciones, mala ejecución de obras públicas, entre otras muchas posibilidades. Sin embargo, desde inicios de año, esta institución que había tenido avances significativos hasta el 2013, se encuentra sin liderazgo, sin Auditor General. En estos días, los diputados del Congreso local tendrán en sus manos la selección de un nuevo Auditor. Se presentaron varios candidatos. Sin embargo, algunos de ellos, como ya salió a relucir, tendrán dificultad en defender su independencia y apartidismo. La selección de un Auditor independiente, apartidista, honesto, con un historial intachable, es CRUCIAL si pretendemos acabar con la corrupción en Nuevo León. Por ello es nuestro deber como ciudadano poner una lupa a este proceso de selección de un nuevo Auditor General. Es nuestro derecho y nuestra obligación exigir a todos los diputados que tomen su decisión de voto no en base a las instrucciones de su partido, sino por NUESTRO mejor interés, por una verdadera rendición de cuentas en Nuevo León.

Estimado lector, si Usted también está cansado de que algunos individuos pretendan ejercer el poder sólo con la intención de enriquecerse y beneficiar sus propios intereses, tómese 10 minutos de su tiempo, y llame o escriba a su diputado local. Exíjale que el próximo Auditor sea una persona que no nos avergüence a los nuevoleoneses.