Cultura del descarte

Por José Manuel Guerrero Noyola

(Muchos muertos, poca justicia y se está “quitando la vida” a quienes estorban)

Amigos, el Papa Francisco esta mencionando insistentemente, como lo acaba de hacer en Ecuador, “Que no haya gente que se descarte. Que todos sean hermanos, que se incluyan a todos y no haya ninguno que esté fuera de esta gran nación”.

Hemos perdido la capacidad de considerarnos todos iguales y la ambición al dinero y al poder nos ha dejado sin sentimientos y sin voluntad para considerarnos amigos y hermanos, independientemente de nuestras condiciones de clase social, de color de piel, de religión, o de riqueza y/o pobreza.

Las brechas sociales son vergonzosas y en esta cultura del descarte se promueven reformas estructurales que dejan sin trabajo, sin salud, sin educación y sin futuro a inmensas mayorías que mal-viven en medio de sociedades injustas y deshumanizadas.
México no es la excepción y prueba de ellos son los innumerables pueblos y culturas que actualmente están siendo despojadas de sus tierras y de lo poco que tienen para subsistir.

Igualmente, en nuestra ciudad de Monterrey, su área metropolitana, y en todo el Estado de Nuevo León, padecemos de los mismo males; basta acercarnos a las zonas periféricas o a las zonas rurales, para mirar el grave rezago social inducido, al que están amenazados, muchos hombres y mujeres, jóvenes y niños, ancianos y enfermos.

Mientras muchísimas familias batallan para adquirir una modesta casita, hay gobernantes que pueden darse el lujo de adquirir grandes mansiones en lugares privilegiados de la ciudad. Sin duda alguna, la corrupción es un buen negocio y la pobreza de muchos también lo es.

Miles de adolescentes y jóvenes, no podrán seguir sus estudios en escuelas de educación superior y estarán condenados al trabajo informal y a la ignorancia.

Muchos ancianos y enfermos morirán antes de tiempo por no tener acceso a la salud pública y muchas familias seguirán viviendo al día y sin un futuro prometedor. No podemos negar que este sistema, que gobierna al mundo, descarta y selecciona personas y poblaciones enteras; por eso creo que nos toca impulsar una nueva cultura que sea más incluyente, más humana y más justa.

Y realmente, en la medida en que nos unamos y nos organicemos, asumiendo juntos el compromiso de apoyarnos mutuamente, estará brotando una manera nueva y más digna de relacionarnos fraternalmente y de con-vivir en esta casa común que nos pertenece a todos.

Sacerdote José Manuel Guerrero Noyola.

Párroco en Nuestra Señora de la Merced.