De Morelos a Iturbide, la consumación de la independencia…

Por Héctor Jaime Treviño Villarreal.

José María Morelos y Pavón, campesino, arriero, bachiller, maestro y cura de aldea, conocedor del sufrimiento del pueblo por estar en contacto con él, es el representativo de la etapa de la organización, la más brillante de la guerra por la independencia, donde organizó militarmente a su ejército. Morelos no es grande sólo por sus enseñanzas militares, sino por haberle dado al movimiento independiente un carácter eminentemente social, tratando de robustecer el aspecto democrático del mismo.

Tomando lo mejor del ideario de Hidalgo, Morelos se dio cuenta que “era necesario mover el interés de las masas campesinas a una lucha de reivindicación económica que tuviera como propósito la repartición de las tierras, la destrucción del latifundio que traía consigo la miseria y explotación de los peones”, dándole a la revolución de independencia un carácter definitivamente agrario.

Ignacio López Rayón que había establecido la Junta de Zitácuaro para gobernar la Nueva España, por parte de los insurgentes, invitó a Morelos a formar parte de ella; Morelos aceptó, pero vio la necesidad de convocar a un Congreso en Chilpancingo, que redactara una constitución, lo cual se logró el 22 de octubre de 1814, en Apatzingán, Michoacán.

No queriendo el gobierno español que cundiera más el movimiento insurgente, enfocó todas sus baterías contra el ejército de Morelos y poco a poco fue minándolo, hasta hacerlo prisionero y fusilarlo.

Estancado el movimiento insurgente, lo reanimó la venida de Francisco Javier Mina, español, que imbuido por las ideas del regiomontano Fray Servando, luchó por la independencia mexicana; rápidamente fue derrotado, pasándose a la etapa de la resistencia donde sólo Vicente Guerrero y Pedro Ascensio, en las montañas del sur, sostuvieron la flama libertaria.

Los grupos privilegiados en la Nueva España vieron que la independencia era inevitable, se reunieron, conspiraron y lograron que un hombre que sirviera a sus intereses fuera nombrado comandante del ejército realista en el sur: Agustín de Iturbide, quien usando más la política que las armas, logró convencer a Vicente Guerrero de la necesidad de la consumación de la independencia, proclamando el Plan de Iguala, al cual se adhirieron los jefes insurgentes y realistas, para que al fin el 27 de septiembre de 1821, con al entrada del ejército trigarante a la ciudad de México fuera consumada la independencia.