¡Descontento social!

Por Michel Gaymard / Conferencista

Estamos viviendo como sociedad, en una época llena de mentiras, deshonesta, culposa, miedosa, ansiosa, triste, enojada y problemática, a la defensiva siempre, pendiente de no ser menos que nadie, y haciendo menos a los demás, y nos confundimos al creer que estamos llenos de necesidades las cuales nos dicen, tenemos que cubrir, y sí eso no se logra, comenzamos a culpar a las instituciones gubernamentales de su mal manejo, o si no, es la institución religiosa, sino, pues son los padres, o las parejas, los hijos, el jefe o los trabajadores, es decir; siempre hay algo a qué o a quién culpar por ‘mi desconteto’, de esta manera la mente se distrae y olvidamos o hacemos que nos olvidamos, que somos nosotros quienes elegimos creer, una y otra vez lo que los demás nos dicen, que necesitamos cubrir *esas necesidades* para estar completos, no estoy hablando de necesidades básicas como las que todos requerimos tener cubiertas para vivir, como respirar, comer, dormir, etc.

Recuerdo en una conferencia que di en la ciudad de Madrid, a una señora decirme, yo no tengo fe, así que no me hables de fe, a lo que respondí, usted señora tiene fe en que no tiene fe, ya que la fe es la certeza que se depositada en alguna creencia, cuanta fe, es decir; certeza depositamos ante creencias que ni siquiera comprobamos, pero que decimos sin duda alguna que así es… Eso mismo pasa con las necesidades, no mencionaré la mayoría de ellas porque sería un artículo excesivamente largo, pero sí mencionaré algunas de las más famosas de todas ellas, y son: la creencia que necesitamos amor, y por amor llegamos a ser mentirosos, deshonestos, culposos, miedosos, nos sentimos ansiosos, tristes, enojados y llegamos a ser problemáticos, o aquellas creencias de que necesitamos ser aceptados, reconocidos, respetados y admirados, que sin hijos no estamos completos, que si no me caso tampoco, todas esas interpretaciones son de quienes las dicen y puede que en su experiencia tengan toda la razón, pero, no tiene porque ser tu experiencia, a menos que elijas creer, depositar tu fe o darle certeza a lo que los demás dicen que necesitas para sentirte, feliz, pleno(a) y completo(a).

Quizá si quieres creer que tienes alguna necesidad que sea la de recordar quien eres realmente, porque sin saber quien eres, difícilmente podrás tener claridad hacia donde dirigirte, y olvidarás que eres amor, es decir; orden.

Solo una mente desordenada puede elegir creer semejantes ideas, recordemos que el mundo está lleno de ideas y ninguna es una verdad, son sólo interpretaciones, hay interpretaciones que nos llevan al descontento social, tales interpretaciones se vuelven creencias y lo que de corazón y sin duda se cree, tiene el poder de crear, y al crear en este caso, me refiero a ese estado emocional de descontento que creamos sólo por elegir creer lo que los demás piensan y no elegir aprender a pensar de otra manera, afortunadamente siempre se puede elegir de nuevo y desaprender aquello que ya no sirve más.

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