Duelo provocado por sucesos violentos

Por Lic. Vereniz Moguel 

Desafortunadamente en los últimos años este es un tema de actualidad y para los profesionistas de la salud mental que intervenimos procesos de duelo, es un tema que nos ha obligado a adquirir nuevas herramientas para poder dar una mejor atención.

Voy a tocar el tema no desde la teoría ni desde una experta en traumatología, voy a tocar el tema desde la experiencia que viven los dolientes ante estos sucesos.

A diferencia del proceso de duelo que se vive por la pérdida de un ser querido por enfermedad o por accidente, la muerte por un suceso violento, sea por asesinato, secuestro, levantamiento, etc., y todos aquellos eventos asociados al crimen organizado, agregan factores que complican el enfrentamiento de la ausencia del ser amado.

La impotencia: cuando un ser querido es secuestrado o levantado, la familia se encuentra ante la disyuntiva de denunciar o no denunciar sabiendo que en esa decisión podría estar la vida de su ser querido.  Decida lo que decida y si la persona muere se quedará un sentimiento de no haber hecho lo correcto y “si hubiera” hecho lo contrario seguiría vivo.  Pero en estos casos no hay una segunda oportunidad o una forma correcta de hacer las cosas por que la decisión no es de la familia sino de quienes tienen retenida a la persona.

Si el ser querido no aparece, la impotencia se casa con  la esperanza, sometiendo a la familia a un calvario en donde la esperanza de encontrarlo con vida les obliga a hacer y dar lo imposible por volverlo a ver… ¿Quién los puede culpar?

La frustración debido a que ante este permanente estado de vulnerabilidad siempre se encontrarán con personas que busquen lucrar y abusar de esta esperanza.

Cabe señalar que para los familiares más cercanos esta esperanza no morirá hasta no encontrar al ser querido vivo o muerto, mientras  tanto el proceso de duelo muy difícilmente se iniciará.

Indignación, al ser un tema actual los medios de comunicación tendrán el evento en sus titulares frecuentemente, es por este medio por el cual reciben la noticia los familiares, si hubiera una mejor manera de dar las malas noticias, ésta es la peor por el tono en el cual se manejan este tipo de noticias en los medios, el amarillismo, la falta de empatía además de la exposición y poco respeto tanto al que sufrió el evento violento como a la familia.

La indignación se puede convertir en enojo debido a que la exposición puede ser  frecuente y durar mucho tiempo dependiendo de la magnitud del evento o la importancia de la persona que sufrió el evento.

Sometiendo a los familiares a un continuo escrutinio de la forma en la que están viviendo su proceso o recordando el evento y tocando el tema sin empatía cada mes o aniversario.

El aislamiento, cuando una familia pierde a un ser querido a causa de algún suceso violento dirigido a su persona, la sociedad circundante se aleja por creer que sólo las personas que viven este tipo de situaciones son las que están en riesgo de sufrir violencia.

Dejando por esta falsa creencia sola a la familia más cercana de la persona fallecida, sometiéndolos a la incomprensión y el abandono, pero también a hacerlos sentir que están marcados por este evento.

Indignación ante la ley, primero por el trato que reciben como víctimas del suceso, segundo porque debido a la incidencia de este tipo de eventos poco a poco se van quedando rezagados los procesos de investigación y quedando como un expediente más sin resolver, ha sucedido en ocasiones que la misma familia es la que proporciona la información actualizada de investigaciones que han tenido que realizar de manera privada.  Ante lo cual la victimización se ve incrementada.

Es importante ser conscientes que nuestro país está propenso a eventos violentos, que como población estamos susceptibles a vivir esta situación, que está consciencia nos permita ser más empáticos con las personas que ya han vivido esta desagradable experiencia, que ante lo irremediable las familias sean contenidas y apoyadas por su entorno.

Esta consciencia es la que a los profesionistas de la Tanatología nos ha llevado a adquirir mejores herramientas para dar un servicio más eficaz a las personas que lo necesitan, sobre todo que sepan que existe este tipo de apoyo que de manera profesional y humana les proporciona una esperanza de recuperación.

 

Lic. Vereniz Moguel Robles

Socia Fundadora y Directora del Centro de Tanatología Elisabeth Kubler-Ross, México S.C.

Catedrática invitada en diferentes Instituciones como la Facultad de Psicología de la UANL, Hospital Christus Muguerza Sur, Instituto de Psicoterapia, Valle de la Paz, Universidad Iberoamericana Saltillo y Centro Gestáltico de Montevideo, Uruguay.

Licenciatura en Psicología por la UNAM

Especialidad en Psicoterapia Gestalt para Adultos Centro Gestáltico de Montevideo / Diplomado en Tanatología Universidad Iberoamericana, Monterrey.

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