Educación para la paz

Por Olivia Flores Garza

Recientemente en las escuelas a nivel mundial se han presentado casos de violencia y acoso (en inglés bullying) lo cual es el reflejo de de una serie de factores de tipo cultural, social, económico y estructural que enfrenta la sociedad como una forma de vida.

Según Johan Galtung existen tres tipos de violencia: la directa que es la que se percibe en problemas visibles, entre los cuales se pueden mencionar golpes, gritos, peleas, acoso; la violencia estructural que es aquella producto de estructuras que no permiten satisfacer las necesidades básicas de las personas tales como la alimentación, vivienda, salud, y la cultural que legitima la violencia mediante acciones justificadas socialmente, entre ellas la corrupción.

Para la UNESCO1 es necesario reconocer que la paz no es sólo la ausencia de conflicto, sino una forma de actuación en un marco de diálogo, participativo y democrático en el que la solución de conflictos por la vía del entendimiento y la cooperación mutua es necesaria. Además se requiere eliminar todas las barreras de discriminación e intolerancia que lleven a fortalecer las actuaciones en el marco de una cultura de paz.

En esta Declaración la UNESCO plantea Construir la cultura de paz por medio de la educación es uno de los ocho ámbitos de acción, aunados a la promoción del desarrollo económico y social sostenible, el respeto de todos los derechos humanos, la comprensión, la tolerancia y la solidaridad, la participación democrática, garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, apoyar la comunicación participativa y la libre circulación de información y conocimientos así como promover la paz y la seguridad internacionales.

En Nuevo León recientemente se desarrolló el Diplomado Cultura de paz y ciudadanía global2 de la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO en Nuevo León, en el que sus integrantes concluyeron que la cultura de paz es uno de los pilares fundamentales de la Ciudadanía global, y la conceptualizaron como un conjunto de saberes que construyen los ciudadanos para convivir, satisfacer las necesidades, resolver conflictos y promover el desarrollo individual, social y ambiental de manera armónica y pacífica, mediante el diálogo permanente, la participación democrática, el reconocimiento y la aceptación de la diversidad, así como el respeto a los derechos y los principios morales.

El compromiso ahora de este grupo de educadores es incidir en la política educativa del estado para dar cumplimiento al compromiso establecido y al ámbito de acción marcado por la UNESCO Construir la cultura de paz por medio de la educación, que implica la revisión de programas escolares y proyectos de apoyo educativo orientados a fortalecer una cultura de paz en donde el diálogo, la empatía, la participación democrática, el respeto a la diversidad y los derechos humanos y los principios morales, son pilares sobre los cuales se debe actuar, no sólo como actividades propias de cada uno de estos elementos, sino como una base común sobre la cual se construyen las metas educativas, la participación comunitaria y las acciones cotidianas de aprendizaje que se generan en la escuela, bajo una visión y sentido que se comparte en la construcción de una mejor humanidad.

Olivia Flores Garza

Coordinadora de escuelas de la Secretaría de Educación Asociadas a la UNESCO.