Eficiencia y efectividad administrativa

Por: Lic. Clara Luz Flores

“La gestión eficaz siempre significa hacer la pregunta correcta”, afirma Robert Heller, uno de los grandes maestros del mundo contemporáneo en el campo de la administración, y no se equivoca. Así, todo gobernante debe en algún momento cuestionarse ¿cuál es la prioridad? al decidir el enfoque que tendrán sus acciones, y por ende los proyectos, obras y programas a los que se destinará el dinero público, que siempre hace falta en los municipios de México.

En Escobedo determinamos desde el primer día de mi gobierno que la tónica en el manejo de los recursos sería la disciplina y austeridad, para responder a los intereses de los ciudadanos con total transparencia. Así lo hemos hecho, y aunque queda todavía por mejorar, creo que vamos por buen camino. Por lo pronto arrancamos este 2017 sin aumentos en el predial gracias a los esfuerzos realizados en materia de eficiencia administrativa.

Recordemos que la fuente directa de recursos de un municipio es el cobro del predial, considerado el más municipal de los impuestos por ser la aportación que los ciudadanos hacen para lograr una mayor calidad de vida en su primer entorno, de la que se desprende la obligación fundamental de los alcaldes: dotar de servicios públicos, de tránsito y seguridad preventiva a la comunidad.

Sin embargo, el crecimiento de la zona conurbada de Monterrey ha hecho que las necesidades y exigencias de la población se disparen a un ritmo mucho más acelerado que el alza en los ingresos de las arcas municipales. Ante esta problemática pareciera sólo haber dos alternativas: incrementar los impuestos o quedarse cruzado de brazos y no hacer nada. La realidad es que existe una tercera opción, que exige más trabajo, creatividad y sacrificios, pero los resultados son más duraderos.

Me gusta comparar a un municipio con una casa particular, en donde siempre hay algún arreglo nuevo que queremos hacer y en la que existe un presupuesto que tenemos que estirar para que alcance para todo, por lo que hacemos una lista de lo más urgente y mientras más “nos apretemos el cinturón”, más dinero sobra para hacer otras cosas que deseamos. Esta sencilla pero profunda filosofía es la que debe permear en todo gobierno. Es cuestión de voluntad y planeación.

Pese a la crisis global y para ser congruentes, en Escobedo no hemos recurrido a ningún tipo de crédito para enfrentar gastos de operación, sino recortamos la nómina en 20% y eliminamos la contratación de empresas para servicios no especializados, los gastos médicos mayores para funcionarios de primer nivel y cualquier tipo de erogación en promoción personal.

El futuro de las administraciones públicas municipales está en apostar por la eficiencia y efectividad administrativa para priorizar el bienestar general. Finalmente “la eficiencia es hacer las cosas bien; la efectividad es hacer las cosas correctas” (Peter Drucker).