El lujo de la ignorancia

Por Cosijoopii Montero Sánchez/ Director Reforestación Extrema A.C.

El conocimiento sobre cualquiera de las disciplinas humanas, es una herramienta básica para la toma de decisiones inteligentes, efectivas y felices.

La ignorancia tiene costos muy altos, decidir con base en desconocimiento o por la soberbia de “yo lo sé todo ó a mí no me pasa” siempre, tiene consecuencias, algunas veces desastrosas, otras no tanto, pero la factura se paga tarde o temprano, nunca nos salvamos de pagar la cuenta. Ser ignorante y no saberlo, tiene un precio. Ser ignorante, saberlo y no atenderlo, puede tener costos aún mayores.

En todo caso la lógica, la ética y la estética convergen siempre en un punto central que se llama ciencia que en sus resultados demuestra con números la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo y finalmente la diferencia entre lo agradable y lo desagradable.

Nuestra vida cotidiana es pues, la mesa de diseño para la demostración de nuestro nivel de conocimiento, cualquiera que éste sea. Para el caso de los árboles, elementos esenciales de nuestra vida cotidiana tiene una aplicación permanente.

Los árboles son indispensables para la calidad de vida, decidir sobre ellos con conocimiento (o sin él) tiene consecuencias. El clima (normal) muy frío de este inicio del invierno en el norte de México, hizo nevar una vez más en la ciudad. En el 2011 el clima nos dio otra muestra de lo que puede hacer. En ese entonces, perdimos el 60% de los árboles del Área metropolitana de Monterrey por despreciar (ignorantemente) nuestras especies nativas, capaces de soportar el “maltrato” climático.

No saber las bondades de la enorme variedad de especies nativas para arborizar nuestra ciudad, nos cobró una factura no sólo ambiental, sino que también la económica y la social por despreciar lo nativo y recurrir al malinchismo eterno de que “todo lo importado es siempre mejor”. Lo nativo sigue ahí, lo importado se exportó a la basura y no existe más.

El viernes 5 de enero, murió nuestro Biólogo “huizachero”, como osadamente alguien despectivamente lo calificó cuando por allá de los años setenta, Glafiro Alanís Flores, promovió “neciamente” toda su vida, el uso de especies nativas. El argumento de aquellos ignorantes: Los huizaches son para la gente naca (gente huizachera pues). Los árboles importados son para la gente nice y de vanguadia.

El tiempo y las matemáticas le dieron y le dan la razón al maestro Glafiro. La verdad científica y académica se sostiene a pesar de los que con trampas, argucias y engañifas nos venden lo contrario (ya sin tanto éxito).

Glafiro: gracias a ti, los huizacheros hemos visto orgullosamente crecer nuestras filas.
Amoroso recuerdo a Glafiro, el académico, el investigador, el científico y el maestro…lógicamente.

Contacto: rex@reforestacionextrema.org