El verdadero sentido de la Semana Santa

Por Pbro. Felipe de Jesús Sánchez Gallegos

¿Te has puesto a pensar realmente qué sentido tiene o qué sentido le damos a la Semana Santa? Porque para algunos es trascendental en sus vidas y para otros un excelente pretexto, para “olvidarse de todo” y pensar en descansar, vacacionar, desvelarse, etcétera.

La Semana Santa es la semana en donde recordamos la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y la Pasión, significa los sufrimientos: Pasión, redención, salvación para nosotros están vinculadas, sin la pasión de Cristo, no habría salvación para cada uno de nosotros.

Estos días santos nos llevan a reflexionar profundamente el sentido del sacrificio de Jesús, el ofrecer su vida, como lo dice San Pablo: “Obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz…”. Entonces ¿por qué olvidamos este sacrificio tan fácilmente? Cada quién tendrá algún motivo específico, pero a quienes nos mueve la fe, debemos de continuar edificando en nosotros mismos y en los demás esa convicción de que Cristo muere en la cruz por nuestra salvación. De ahí, el saber y aprender a vivir los momentos cruciales de esta semana mayor.

JUEVES SANTO: LA ÚLTIMA CENA

Un momento en el que Jesús da a sus discípulos las últimas instrucciones, convive y celebra con ellos la pascua judía. Pero no sólo da instrucciones de palabra, sino como siempre, con su ejemplo:

  • Lava los pies a sus discípulos. Nos enseña como muestra de humildad y servicio el hacernos los últimos antes de pedir ser servidos, independientemente del rango, jerarquía o posición que tengamos en nuestra vida.
  • Comparte con ellos su cuerpo y su sangre. De manera que siempre sea recordado por medio de este acto (hoy la santa Misa).
  • Se suscita la traición de Judas. Un momento digno de reflexionar acerca de todas aquellas ocasiones en que inmerecidamente traicionamos la confianza de Jesús en nuestras vidas.
  • Y finalmente la frase de Jesús, que bien podría resumir cada uno de los evangelios: “Amaos los unos a los otros como yo lo he amado”. Su gran amor hasta el extremo de dar la vida por nosotros.
  • La aprehensión en Getsemaní. Momentos de soledad, tristeza y dolor por la humanidad, sufre Jesús en estos momentos, haciéndonos recordar nuestra debilidad, nuestras angustias y temores, y que solamente confiando en la voluntad del Padre podemos salir adelante. Se consuma la traición de Judas Iscariote y de ahí otras muchas situaciones más.
  • Es llevado ante Anás y Caifás. Humillaciones, blasfemias, insultos, golpes y testigos falsos, son algunas de las situaciones que nuestro maestro padeció ante estos dos personajes que pretendían terminar lo antes posible con la vida de Cristo.
  • La negación de Pedro. Muy triste acontecimiento en la vida de uno de sus más fieles discípulos, y de ahí se desprende otra cuestión: ¿Cuántas veces hemos ocupado el lugar de Pedro al negar a Cristo no tres, sino muchas más veces con nuestros actos?

VIERNES SANTO: EL JUICIO, VIACRUCIS Y CRUCIFIXIÓN

  • Juicio ante Pilato. Jesús es condenado a muerte por Poncio Pilatos, quien justifica su inocencia ante la muerte de Cristo al lavarse las manos delante del pueblo de Jerusalén. Considerado un pecado de omisión, el poder hacer algo por alguien y dejarlo de hacer. ¿Te identificas?
  • Jesús carga la cruz hacia el Gólgota. Cristo comienza el recorrido hacia el Calvario. Con la cruz a cuestas cae tres veces, las cuales nos ayudan a reflexionar que también nosotros hemos tenido un sinfín de caídas en nuestra vida, sin embargo, Jesús se levantó y siguió, es el mensaje que nos deja el Maestro. En el camino se encuentra con María, su Madre quien lo acompañará hasta el último momento.
  • Cristo es crucificado. Llegando al Calvario Jesús es levantado en una cruz, a su derecha e izquierda mueren con Él dos ladrones. Cristo pronuncia las siete palabras últimas, las cuales hacen referencia a una soledad, a un abandono, sin embargo entrega confiadamente a su Padre su espíritu, quién al tercer día lo resucitaría.

 

Entonces, después de hacer un viaje en el tiempo y trasladarnos a ese viernes, que después se le conocería con el nombre de viernes santo, es importante hacer un alto en nuestra vida tan ajetreada y reflexionar acerca de esta Pasión de Cristo, y descubrir en cada uno de los momentos de las últimas horas del Señor, cómo nos invita a ser ejemplo en los demás comenzando por nosotros mismos, día a día a pesar de todo lo que la voluntad de Dios nos presente.

Lo trascendente no es quedarnos con el dolor del viernes santo, con las blasfemias, la negación, los azotes y las injurias, si no descubrir que cargar nuestra cruz día a día nos acercará cada vez más a la eternidad, a la gloria.