Entreguismo imperdonable…

Por Héctor Jaime Treviño Villarreal

El 1 de agosto de 2017, Cronistas, Historiadores y Amigos de la Batalla de Monterrey fueron invitados por el cónsul de los Estados Unidos de América Timothy Zúñiga a una videoconferencia a cargo de los investigadores estadounidenses encargados de identificar los restos de los soldados norteamericanos que fueron entregados por las autoridades culturales del gobierno de México el pasado mes de septiembre de 2016.

Hablaron de los avances al respecto, pero todavía no tienen los nombres e identificación de los restos. Después de la participación de algunos de los asistentes con interesantes preguntas y ofrecimientos de colaboración, un servidor lamentó que las autoridades federales no hayan tomado las medidas necesarias para “negociar” -si cabe el término- la entrega de cuerpos de militares norteamericanos caídos en la batalla de 1846, en Monterrey.

Su antecedente es la Resolución 323 de la CXIV Legislatura del Congreso del país vecino: “presentada por el representante Scott DesJarlais, de Tennessee, Estados Unidos donde pidió al Gobierno de México repatriar las osamentas de 11 soldados estadounidenses.

La Cámara de Representantes exhortó al Gobierno de México y a la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, a liberar y repatriar de “manera expedita” ,los restos identificados de estos soldados estadounidenses”, dice el documento con fecha del 17 de junio de 2015.

Hemos manifestado que esta investigación, el arreglo, la limpieza y la conservación de estos esqueletos que finalmente se supo que eran ciudadanos norteamericanos, se llevó a cabo con los impuestos del pueblo mexicano.

Es muy loable que las autoridades norteamericanas apliquen su política de ‘no dejar ningún hombre atrás’, sin embargo, es cuestionable el actuar de las autoridades mexicanas, que aunque ‘se oiga mal la expresión: negociar por tratarse de restos humanos’, no defendieron los bienes culturales del país.

A las autoridades federales, tanto la Secretaría de Cultura, como al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) les faltó “negociar estos restos culturales’’, pues México ya ha participado en intercambios de bienes culturales con países como España y ahora, simplemente las autoridades lo ignoraron.

Dichos hallazgos fueron hechos en 2011, por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Nuevo León y después de ser extraídos, limpiados, dándoles el tratamiento adecuado para su mejor conservación, analizados y clasificados fueron entregados el 26 de septiembre de 2016, a las autoridades estadounidenses, justo cuando se cumplían 170 años del enfrentamiento.
La falta de claridad y firmeza por parte de los mandos culturales de nuestro país permitió que se los llevaran sin recibir nada a cambio; esta inacción no permitió siquiera la oportunidad de acordar la repatriación de los restos de mexicanos caídos en la Batalla de Palo Alto, en Estados Unidos o de lograr recursos para futuras investigaciones.

Al gobierno de Estados Unidos se le pudo exigir el que patrocinara investigaciones arqueológicas en el centro de la ciudad en un terreno sobre la calle Washington y Héroes del 47, donde pudiera haber más hallazgos relacionados con la batalla celebrada en Monterrey.

Es pertinente anotar que gracias a la agrupación civil llamada Amigos de la Batalla de Monterrey, se ha puesto la mira en este acontecimiento histórico de trascendencia para Nuevo León y los mexicanos, ya se ha habilitado con su nombre la Plaza de la Batalla de Monterrey, ubicada entre Héroes del 47 y Paseo Santa Lucía.
Está en marcha la edificación de un museo –aunque va a paso lento- para conmemorar a los mexicanos que defendieron nuestra Patria de la invasión estadounidense, ésto contribuirá a valorar en su justa dimensión este importante hecho histórico.

La historia es importante en la vida de una persona, en la vida de una sociedad; la historia es la memoria de un pueblo, y sin memoria ¿Qué somos?.