Estacionamientos: eficiencia necesaria

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Arq. Juan Ignacio Barragán Villareal / Urbanista

A todos nos enoja llegar a un centro comercial o a una universidad y tener que pagar por el estacionamiento. Pero la verdad, nos enoja más llegar y no encontrar donde estacionarnos. Y que tal cuando llegamos a nuestra casa y nuestra cochera está bloqueada por un auto que vino a una fiesta en el barrio. ¡Qué coraje!

El estacionamiento se ha convertido en muchas zonas de la ciudad en un verdadero problema. Su origen es el aumento del parque vehicular que pasó de 600 mil en 1996, 2,2 millones en la actualidad. Antes había un auto por cada dos casas, ahora hay en promedio dos autos por casa; mientras que la mayoría de las viviendas solo pueden alojar a un auto en estacionamiento privado. Por eso, las banquetas se saturan de autos estacionados, y peor aún en los centros antiguos, donde las casas no tenían estacionamiento.

La situación es aún más crítica cuando se instala una oficina con numerosos empleados en una antigua vivienda, que cuenta con uno o dos estacionamientos privados. La invasión de las calles aledañas es enorme, generando crisis en el barrio.
Por todo esto los urbanistas estamos sorprendidos cuando nos enteramos que la nueva Ley Federal de Asentamientos Humanos sugiere que ya no se pidan cajones de estacionamiento en las nuevas edificaciones. Parece una locura.

Ciertamente el tema de los estacionamientos es polémico. El estacionamiento es caro para los inversionistas inmobiliarios, y caro para los usuarios. Pero es mucho más caro cuando no existe, pues impide que la ciudad funcione.

Los expertos sin embargo han ideado una solución intermedia: estacionamientos flexibles. Esto es, buscar la máxima ocupación del estacionamiento de ser posible hasta 16 horas al día, mediante la combinación de usos. Por ejemplo un gimnasio que abre temprano en las mañanas y se ocupa nuevamente en las noches. Los comercios operan con mayor intensidad a media mañana y a media tarde. En cambio los restaurantes que operan sobre todo al medio día y en la noche. Por otro lado los departamentos ocupan sus estacionamientos de las 6 de la tarde a las 8 de la mañana, todos los días, y el día entero en el fin de semana, mientras que las oficinas que requieren estacionamientos de las 8 de la mañana a las 6 de la tarde, pero los fines de semana están casi vacías, etc.

La combinación inteligente de esos usos, permite optimizar el uso del estacionamiento. Según los expertos consultados, se puede reducir el precio que se paga por el estacionamiento hasta un 50%. Es una forma de ahorrar para todos, aumentando la eficiencia. Un reto que deberíamos asumir, ya.