Fidelidad

Por Pbro. Óscar Lomelí / Coordinador de Pastoral Familiar Arquidiócesis de Monterrey

Me han invitado a escribir los cuatro miércoles de abril algún tema relacionado con la Semana Santa, y con gusto he aceptado. Y como mi campo de acción es el del matrimonio, la familia y la vida, quiero proponer a los amables lectores, los elementos constitutivos del matrimonio, uno cada miércoles, y cada uno de ellos relacionado a lo que celebramos en la Semana Santa.

La semana pasada compartí sobre el AMOR. Hoy quiero referirme a la FIDELIDAD.

Estamos ya celebrando la Semana Santa. Y en ella contemplamos a Jesús, que sabiendo que sería traicionado, abandonado, condenado injustamente y llevado a la tortura y la muerte, libre y voluntariamente decide ir a Jerusalén ese año. Es decir, su amor por nosotros lo manifiesta no sólo cuando el ambiente es favorable, cuando lo aclaman como rey, cuando las multitudes lo siguen y lo escuchan, sino siempre: en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, en el Tabor y en el Calvario. Como dice San Pablo, “si somos infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo” (IITim 2,13).

La fidelidad de Cristo ha de inspirar y fortalecer la de los esposos. El Papa Francisco en el número 123 de su Exhortación Apostólica “La Alegría del Amor” (Amoris Laetitia) dice a este respecto: “seamos sinceros y reconozcamos las señales de la realidad: quien está enamorado no se plantea que esa relación pueda ser sólo por un tiempo; quien vive intensamente la alegría de casarse no está pensando en algo pasajero; quienes acompañan la celebración de una unión llena de amor, aunque frágil, esperan que pueda perdurar en el tiempo; los hijos no sólo quieren que sus padres se amen, sino también que sean fieles y sigan siempre juntos.

Estos y otros signos muestran que en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo. La unión que cristaliza en la promesa matrimonial para siempre, es más que una formalidad social o una tradición, porque arraiga en las inclinaciones espontáneas de la persona humana.

Y, para los creyentes, “es una alianza ante Dios que reclama fidelidad”.

En esta Semana Santa, invito a todos los matrimonios a crecer en la fidelidad del amor a ejemplo y con la ayuda del Señor crucificado.

Continuará…

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