La gran trascendencia del desinterés

Por Manuel González Flores, Secretario General de Gobierno

De unos meses para acá el Congreso, solo y sin que nadie pueda debatirle, ha discutido en lo oscurito y a escondidas para arreglar a su conveniencia la Ley Electoral.

Lo sugerente del título de esta editorial tiene qué ver con la importancia de que una gran mayoría de nuestra sociedad no tenga interés en el asunto.

Suele suceder que nadie más que los directamente involucrados, es decir –por supuesto- los partidos políticos (PRI y PAN) y una que otra organización política despistada, o más bien, inducida, sean los únicos que tengan interés en estos menesteres. Solo que ahora nos estamos sumando los ciudadanos para que no sean los únicos.

Resulta increíble que, aún estando solos y sin contrincante en el Congreso, los señores Diputados se hayan equivocado y no hayan hecho la tarea, olvidándose de términos, leyes, tiempos y acciones; reaccionando a destiempo y forzando a las instituciones a hacer su capricho y voluntad.

Por eso la trascendencia de que la sociedad no tenga interés en estos temas. Y eso es muy importante de destacar.

No debemos permitir, en delante, que dos grupos de partidarios, como el PRI y el PAN, que han conformado gobiernos corruptos en el pasado, acomoden a su gusto los intereses de un Estado completo.

Debemos de salir y atravesarnos como ciudadanos, libres que somos, y no permitir que bandas políticas -que no luchan más que por sus propios intereses- destruyan la correcta convivencia de una sociedad.

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