La importancia de los alimentos en la salud global

editorial

Por Mauricio Padilla Mirazo / Especialista en Ciencias de la Salud

El mensaje de la ciencia es bien claro, los alimentos saludables tienen el poder de generar salud en todas las etapas de la vida. Además, la nutrición saludable puede prevenir la aparición de las principales enfermedades y causas de muerte en nuestro país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) les llama “enfermedades crónicas no transmisibles”, son la diabetes, enfermedades del corazón y cáncer, entre otras.

El cuerpo humano es un instrumento muy sofisticado, tiene la capacidad de auto renovarse de manera continua. Además, se auto-regula cotidianamente por medio de estímulos del medio ambiente interno (pensamientos) y externos (dieta). Cada momento podemos influir en la balanza para generar adaptación positiva al entorno (denominada salud óptima), por medio de proporcionarle estímulos compatibles con la salud. La adaptación a estímulos no compatibles con la fisiología, se denomina enfermedad o adaptación negativa al entorno.

Para auto regularse y generar una adaptación positiva (salud óptima) se requiere de insumos de calidad conformados por estimulos del entorno como son los alimentos, el agua, el aire que respiramos y la luz, además de ejercicio, descanso, sueño. La salud depende en buena medida de la calidad de cada una de estas categorías de estímulos.

A la capacidad de adaptación adecuada a estímulos sub-óptimos se le denomina eustres (o estrés positivo) definido como una respuesta adecuada a demandas o exigencias internas o externas subóptimas.

La investigación biomédica de punta en las últimas dos décadas es categórica al respecto de dos temas críticos en nuestras vidas: El primero es que las principales causas de muerte en el adulto dependen principalmente del estilo de vida y por lo tanto se pueden prevenir por medios al alcance de la mayoría de las personas. El segundo es que estas enfermedades tienen un periodo de incubación (proceso de gestación) de varios años, es decir, no ocurren de manera espontánea sino como resultado de una pérdida del equilibrio que existe entre la capacidad de auto regulación y los factores bloqueadores de esta capacidad innata del cuerpo para renovarse de manera continua. Otro hecho importante es que estas enfermedades crónicas generalmente son silenciosas, no dan síntomas. La persona generalmente se entera cuando la enfermedad está avanzada.

Es el estilo de vida, no los genes ni el entorno el que tiene la última palabra al respecto de la manifestación de la gran mayoría de las enfermedades. Construimos nuestra salud cotidianamente por medio de nuestros hábitos. Especialmente nuestra dieta, ejercicio, cantidad y calidad del sueño, capacidad de regular el estrés y actitudes frente a la vida.

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