Al momento

La sostenibilidad del área Metropolitana de Monterrey

Por Gerardo Manuel Mejía Velázquez / Ingeniero Químico y Catedrático del ITESM

Cada día hay una mayor preocupación de los habitantes de nuestra ciudad sobre diferentes problemas que afrontamos. Tenemos una mala calidad del aire, desarrollo urbano desorganizado, congestionamientos viales, inseguridad, problemas económicos, falta de agua a futuro, y otros. Buscamos soluciones sostenibles a estos problemas, pero ¿realmente son sostenibles? Por ejemplo, el traer agua del Rio Pánuco para la ciudad se mencionaba como un proyecto sostenible para atender la demanda de agua que en el futuro ejercerá el crecimiento poblacional e industrial, pero, ¿es conveniente promover que venga más gente a estar expuestos al aire contaminado de nuestra ciudad con los consiguientes riesgos en salud y sus costos asociados? ¿Estamos haciendo algo para que la situación no llegue a empeorar? Hablamos de transporte sustentable, construcción sustentable, proyectos sustentables para tener agua, etc., tal parece que por calificarlos como sustentables se justifica su desarrollo e implementación.

Se mencionan sus beneficios usando indicadores relacionados a reducción de contaminantes, menor uso de energía, y otros. Pero, ¿el reducir emisiones nos lleva a condiciones de sostenibilidad o solamente reduce la insostenibilidad? ¿Estamos realmente moviéndonos hacia una ciudad sostenible?

Para poder responder estas preguntas necesitamos primeramente definir que es la sostenibilidad. John Ehrenfeld, autor de varios libros sobre el tema y fundador de la sociedad de Ecología Industrial, define la sostenibilidad como “la posibilidad que el humano y otras formas de vida florezcan en el planeta por siempre”. Bajo esta definición la sostenibilidad tiene que ver con la vida, y nuestro desafío es buscar acciones o sistemas que nos lleven a condiciones de sostenibilidad, pero, ¿dónde tenemos ejemplos de sistemas sostenibles? En los ecosistemas biológicos encontramos buenos ejemplos. En ellos hay un flujo de materiales cerrado que no genera residuos y todo se aprovecha al pasar de un organismo a otro.

Estos sistemas solo tienen entrada de energía que se obtiene de las fuentes que conocemos como renovables. Si analizamos nuestros sistemas industriales actuales no tienen un ciclo cerrado de materiales, hay pérdidas de energía y residuos al medio ambiente. Bajo este punto de vista, las acciones y proyectos que llamamos sostenibles solo están reduciendo la insostenibilidad, lo cual es importante, pero no necesariamente nos llevan a la sostenibilidad.

¿Qué debemos hacer? Necesitamos tener un cambio de paradigma de un sistema industrial que interactúan con el natural a un sistema industrial inmerso y acotado por el sistema natural, que es el que provee recursos, y lograr tener un ciclo cerrado en el uso de recursos materiales. Algunas empresas ya asimilan este concepto y se fijan lograr metas de cero emisiones o cero consumo neto de agua en cierto tiempo. Pero si queremos lograr llegar a una condición de sostenibilidad tenemos que ir más allá y preguntarnos qué es lo que realmente necesitamos y nos preocupa como ser humano, por los demás y por el medio ambiente.

Necesitamos cambiar nuestro estilo de vida y aprender a vivir con menos y diseñar sistemas sostenibles desde el inicio. El desafío es grande y de alta relevancia; la pregunta es si queremos cambiar, adaptarnos a condiciones más eficientes sacrificando comodidad y no esperar a ver quién nos resuelve el problema o esperar a que solo los demás participen. La vida está en juego, ¿lo lograremos?

gmejia@itesm.mx