Las tranzas de los Del Mazo en el nuevo aeropuerto

Por Francisco Rodríguez/ Periodista

Comprobado: chango viejo no aprende maroma nueva. Las nauseabundas maniobras que ejecutan desde el cuartito de guerra de Los Pinos para sabotear el triunfo de Delfina Gómez, los inútiles esfuerzos de los ñoños mapaches de Atracomulco para arrebatar a cualquier costo la victoria de ese trabuco de la oposición, son simplemente deleznables. Además, todo les suma cero.

No saben, y el que no sabe es como el que no ve, que ya todo esfuerzo es nulo. Forzar a la llevada y traída Josefina Vázquez Mota, comprometida por las maleta$ –con más de 900 millones de pesos– de la Cancillería Meade-Vi(rey)garay, a declinar de última hora en favor del muchacho Juanito Zepeda, para que éste pueda fraccionar el voto, lograr un resultado a tercios y favorecer a Alfreditito Del Mazo, es una locura de primavera atracomulca.

Forzar a Ricardo Anaya para que le baje el gas a la campañita de Josefina y aumente las posibilidades de Alfreditito Del Mazo, es punto menos que imposible. Ninguno de esos obrajes tienen otro destino, más que el archisabido: los votos de los declinantes migraran necesariamente al coleto de Delfina. Los mexiquenses están hastiados de tanta ratería, de tanta indignidad.

Es irreversible el movimiento de aversión contra una dinastía inservible de más de sesenta años exprimiendo a los mexiquenses. La franquicia Del Mazo Vélez -Del Mazo González – Del Mazo Maza no sirve, como dijera cualquier gitano, más que pa’naa, pa’ naaa y pa’ lo mismo. Lo que no se puede, no se puede… y además, es imposible.

Sus actos maquinados de corrupción y atracos incontables, los condenan. El patíbulo está puesto. Ya no hay para dónde hacerse. Faltan veinte días para la ejecución pública. Ahí se verá si los atracomulcas asumen la derrota o la arrebatan con sus trampitas de institutos y fiscalías electorales para provocar todos los horrores y turbulencias sociales. Ya demostraron sobradamente que son capaces de eso y más.

Detrás de esos juegos pueriles de los aprendices de brujos electorales, hay poderosas razone$ que los empujan cada hora que pasa al pánico, a la desesperación y a lo absurdo. El final feliz apenas comienza. Es el principio del fin para quienes nacieron para macetas y como dice el refrán, del corredor no pasan.

Un documento serio de la Organización Proyecto Poder revela que el 50% de la deuda del gobierno federal, de los estados y municipios, contraída a través de coyotes particulares, tiene como acreedor a una sola familia: los herederos de Carlos Hank González, uno de los creadores –por ser pupilo consentido de Isidro Fabela– del tenebroso Grupo Atracomulco‎. A través de los corporativos Interacciones y Banorte, se operaron esas gigantescas transacciones en los corredores de hoteles de cinco estrellas.

La suma de alrededor de 200 mil millones de pesos, la mitad de una deuda que se contrajo sólo para pagar la administración y las comisiones a los gestores de esos recursos de procedencia incierta, penados por las normas vigentes, corresponde a los coyotes de Atracomulco. Peña Nieto expidió el año pasado la Ley de Disciplina Financiera para hacer nuestra, de los contribuyentes, esa obligación.

Todo con recursos presupuestales que dejan de invertirse en obra pública, salud y educación, para ingresar a los bolsillos de la famiglia atracomulca y sus contlapaches Vázquez Raña, coyotes propietarios de la otra mitad. Una gran parte de ellos que debe ser asumida por el gobiernito del Estado de México, o denunciada por quien se alce con la victoria el próximo 4 de junio.

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