Lecciones del sismo

sismo

Por Fernando Irala / Perioditsa

De la tranquilidad nerviosa luego de que tras el sismo de la medianoche de jueves a viernes se mostró una capital indemne, sin pérdida de vidas humanas que lamentar y sólo con algunas averías muy menores, con el transcurso de los días hemos dado paso al paulatino descubrimiento de la terrible destrucción y las muertes que dejó el terremoto cerca de su origen.

En menos de setenta y dos horas a partir del movimiento telúrico, pasamos de la estimación de unos pocos fallecimientos a los noventa casos reportados al momento de escribir estas líneas. Nadie lo desea, pero a medida que se tenga un panorama completo de lo sucedido es muy probable que este número se aproxime al centenar o incluso pueda rebasarlo.

En la ciudad de México y su área metropolitana es mucho lo
que se ha mejorado en cuanto a la calidad de las construcciones y la cultura de protección civil.

Pero ahora sabemos que aunque esto cuenta, en realidad el saldo blanco se debió a que el epicentro del fenómeno se ubicó cerca de la frontera sur del país, a diferencia del de 1985, cuando éste se observó frente a las costas de Guerrero, a la mitad de la distancia a la capital del país.

La lección principal es que pese a seguir normas de protección y construcción más avanzadas y a contar con las actuales tecnologías de comunicación, nuestras ciudades –en particular la megalópolis— y sus habitantes siguen siendo muy vulnerables ante las fuerzas desatadas de la naturaleza.