Al momento

Libertad para amar

Por José Manuel Guerrero Noyola

Amigos, hace tiempo leí la obra “Los Miserables” publicada en 1862 y escrita por el gran francés, político y poeta, Víctor Hugo.

Esta novela presenta un “Sí a la vida” y una defensa explicita de los oprimidos en cualquier circunstancia.

Hoy menciono esta obra, porque quiero señalar la responsabilidad que todos tenemos para con los ciudadanos que nos rodean.

Ellos son nuestros prójimos que necesitan mucho amor, porque la mayoría viven oprimidos, “sin vida” y sin futuro.

Para amarlos necesitamos estar nosotros liberados del mal, porque solo libres podemos señalar las injusticias ante todo poder arbitrario.

Por eso, la libertad es muy importante, porque solo libres podemos liberar a los oprimidos. Solo libres podemos señalar a los opresores su injusticia y solo libres podemos acompañar a nuestros pueblos en sus procesos históricos de liberación.

Para ser libres debemos ponernos por encima de todos los que quieren dictarnos que decir y que hacer; por ejemplo, los partidos políticos corruptos, las creencias religiosas que atentan contra la dignidad humana, las ideologías que nos invitan a la violencia, los poderes económicos que nos envuelven con sus falsas promesas y sus paraísos de confort.

Precisamente, aquí mismo en Monterrey, cuando observo rechazos de la ciudadanía a algunos medios de comunicación, o rechazos abiertos a las reformas en turno, o rechazos masivos a quienes tienen el poder en todos sus ámbitos; inmediatamente pienso en los caminos de libertad democrática que el pueblo quiere recorrer.

Y nosotros tenemos que acompañar a este pueblo en el camino que está recorriendo, no podemos seguir indiferentes o caminando por veredas contrarias debido al amor que le tenemos a lo material.

Todos anunciemos la libertad; el religioso desde su púlpito, el comunicador desde su micrófono al aire, el activista social desde sus luchas por la justicia, el maestro desde su cátedra, la catequista desde su salón parroquial.

Y desde la libertad todos proclamemos la verdad, porque la mentira oprime y hiere, lastima y divide; en cambio, la verdad hace brotar siempre la vida entre nosotros.

Soy el Padre Guerrero y esta es mi humilde opinión.

Sacerdote José Manuel Guerrero Noyola.

Párroco en Nuestra Señora de la Merced.