Lo que no saben algunos jóvenes

 

Por Laura Elizondo Williams / Especialista en Educación a nivel Latinoamérica

En la vida todo tiene consecuencias, positivas o negativas, felices o infelices, enriquecedoras o que empobrecen. Para la mayoría de las personas es fácil visualizar las consecuencias a corto plazo de las decisiones que se toman, es así como, si uno decide desvelarse, es sencillo predecir que al día siguiente se estará cansado la consecuencia inmediata es fácilmente predecible.

El identificar las consecuencias a mediano plazo que tienen nuestras decisiones es un poco más complejo, como cuando decidimos firmar en la tarjeta de crédito lo que no tenemos y habremos de enfrentar la situación al final del mes.

Pero, el ser capaz de identificar las consecuencias de las decisiones a largo plazo es, definitivamente, una habilidad con la que no cuentan muchos mexicanos y que, en mi opinión, está siendo parte importante de la causa de problemas que tenemos actualmente y otros más que se avecinan.

Existen decisiones que se toman en el presente y que cobran la factura, positiva o negativa, en el futuro no tan inmediato: Las relaciones sexuales sin prevención, las deudas adquiridas sin sustento económico, la falta de cuidado personal, las adicciones, cada una de ellas, en el momento de ser tomada la decisión, se convertirá en un destino que habrá de llevarnos a caminos que quizás no deseamos, pero sí construimos.

Aunque las decisiones que he comentado son importantes en la vida, una que quizás marque el destino con peculiar saña, es la decisión de la preparación académica que se habrá de seguir.

En México, de acuerdo con cifras del INEGI del 2016, de los 21.5 millones de jóvenes de entre 15 a 24 años, la mitad no asiste a la escuela, esto significa que casi 11 millones futuros adultos ha decidido, por diferentes razones, no prepararse. Sería interesante invitar a estos muchachos a realizar un ejercicio de visualización de su vida en el futuro y que puedan analizar las consecuencias de una decisión tan trascendental que, una vez tomada, los marcará para siempre, a menos, por supuesto, que en un casi improbable caso, decidan en su vida adulta retomar en sus manos el tema del aprendizaje continuo y de la auto educación.

¿Qué pasará con ellos? ¿Como mantendrán a su familia esos 11 millones de futuros adultos sin preparación? En México, el nivel de ingreso percibido se relaciona con la preparación académica, es así de lineal, así de simple; de tal manera que, según el INEGI, alguien que cuenta con bachillerato terminado gana $6,208 pesos mensuales, mientras que un egresado de la universidad gana $10,855 pesos y una persona con posgrado percibe $20,000 o más.

Es cierto, los sueldos en México son bajos, pero la oportunidad de ganar más está relacionada con el nivel de preparación. La pregunta es…. Lo saben y lo consideran los jóvenes milenios?

 

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