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Los pasos peatonales (Segunda parte)

Por Luis Francisco Chapa González

Hay puentes peatonales que se salen de lo tradicional, es decir que no son para cruzar una avenida, sino un río. Como nuestro emblemático puente San Luisito, más recientemente conocido como El Puente del Papa, a raíz de la visita de quien ya la Iglesia Católica reconoce como San Juan Pablo II, en enero de 1978. Permite el intercambio peatonal entre el Centro de Monterrey, y la populosa colonia Independencia, aunque en cierta época hizo crisis su desvirtuado uso para comercio informal. Otro ejemplo de este no pretendido uso, está frente a la central de autobuses, sobre la Avenida Colón.

Dejando a un lado si ha sido acertado o no el asunto del par vial Constitución-Morones, justo es notar que de todo el conjunto de obras viales complementarias, la conversión del Puente Zaragoza en un puente multimodal contribuye no poco a que el intercambio peatonal antes mencionado, se lleve a cabo en mejores condiciones para el Peatón; aquí sí, se le dio su preferencia como el usuario principal del sistema vial, incorporando también un espacio para el uso de la bicicleta.

Ciertos puentes peatonales no requieren estudios que los justifiquen, bien porque los usuarios son en cierta forma cautivos, o porque son exclusivos para comunicar dos edificios separados por una avenida, y aún otro caso es el de conveniencias mutuas. Para el primero de los casos, tenemos como ejemplo el que comunica a los conductores que dirigiéndose a Cintermex, eligen estacionarse en el edificio de varios niveles para luego tomar el puente peatonal con diseño especial. Un par de edificios sobre la avenida Pino Suárez sirven como ejemplo del segundo caso, y para el último tenemos el de un hotel que comunica con un centro comercial de la gran manzana formada por las avenidas Gonzalitos, Fleteros, Benavides e Insurgentes.

Más que justificado y conveniente para todo mundo (peatones, conductores, autoridades, negocios, hoteleros, etc.) sería replicar el último caso sobre la Av. Diego Rivera, en Valle Oriente. Se comunicaría en forma por demás segura el gran centro comercial del lado poniente de la avenida, con 2 hoteles y 1 edificio de oficinas por el oriente, además del Metropolitan Center.

Los hay también, aunque contados, que cruzan la vialidad por debajo. Aparentemente por problemas de mantenimiento y vandalismo (por no decir ausencia de cultura, y de vigilancia), ha dejado de cumplir su propósito original el que está frente la Iglesia de Catedral, para cruzar la Av. Zuazua. Caso contrario, es decir que sí siguen cumpliendo su cometido original, son los del interior de la Central de Autobuses, que es de suponerse sigan funcionando con la remodelación de la que ha sido objeto.

Todas las estaciones de la Línea 1 del Metro, y algunas de la porción elevada de la Línea 2, pueden ser usadas como puentes peatonales elevados, y como inferiores aquellas de la porción subterránea de la Línea 2. Aunque pudiera haber mucho más que comentar, para concluir esto de los puentes peatonales, vale la pena recordar el incluido en el polémico puente atirantado.

Ing. Luis Francisco Chapa

Ing. Civil por la FIC-UANL / Doctorado en Transporte por la Universidad de Texas / Consultor en proyectos viales