Medio ambiente y desarrollo

Por: Rolando Ibarra / Director de Instituto para la Protección Ambiental (Caintra)

Diariamente somos sujetos a un bombardeo en prensa sobre la mala calidad del aire del área metropolitana de Monterrey. Sin embargo, el simplismo con el que se nos presenta esta información limita nuestra visión del problema y peor aún, nos hace creer que con ese mismo simplismo puede resolverse.

¿Es la contaminación atmosférica el problema ambiental que más debiera preocuparnos? Todos hemos escuchado de los otros problemas: de la falta de agua, de la basura, de la falta de árboles, de que estamos perdiendo nuestras montañas.

Pero para comprender el entorno real -el entorno completo- de todas estas problemáticas, es necesario comprender también lo que hay detrás del común denominador en todas ellas, el vínculo entre la contaminación y el desarrollo.

Para explicar lo anterior, los economistas han usado la llamada Curva Ambiental de Kuznet para mostrar gráficamente que el desarrollo económico de una sociedad provoca un deterioro ambiental pero llegado cierto nivel de crecimiento-particularmente del ingreso per cápita- la sociedad mejora su relación con el medio ambiente y los niveles de degradación ambiental se reducen.

Aunque esta aseveración es cruda, las curvas de diversos países validan esta afirmación. Pero lejos de adoptar este argumento como una justificación para no cambiar el rumbo hacia el que nos dirigimos debemos preguntarnos ¿De qué depende el que podamos evitar que el desarrollo al que debemos aspirar como ciudad y país evite trastocar nuestro entorno ambiental?

Ciertamente, el nivel de educación y conciencia de la ciudadanía es el factor preponderante.

Debemos apoyar las iniciativas ambientales ciudadanas que van en aumento. Me refiero a esos vecinos interesados en reforestar sus parques de sus colonias, a las agrupaciones que organizan jornadas de reciclaje, de limpieza de ríos o para proteger el arbolado urbano. Me refiero a sumarnos a los comités escolares que organizan carpools y ¿por qué no? a la iniciativa para verificar y mejorar las emisiones de nuestros vehículos.

Esta era es también tierra fértil para el investigador que desarrolle nuevas tecnologías ambientalmente amigables o el emprendedor de un nuevo negocio de productos o servicios ecológicos. Como sociedad debemos apoyar a esas empresas que están haciendo mejor las cosas.

Es a través de estos cambios que se gestará el medio ambiente que queremos junto con el desarrollo que como sociedad con la cultura del esfuerzo que nos distingue nos merecemos.

Contacto: ribarra@ipanl.com.mx