México y Nuevo León en 2017, ¿qué podremos esperar?

Por  Eugenio Montiel Amoroso / Diputado por parte del PRI

Apenas hace unas semanas el mundo entero con optimismo y entusiasmo, estaba envuelto en las celebraciones de año nuevo, sin embargo en los últimos días nuestra realidad en el plano nacional y local nos hace seriamente preguntarnos ¿qué podemos esperar realmente en este año?

En el plano internacional, con nuestros vecinos del norte, estamos a la expectativa de lo que suceda con la llegada del Sr Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos, acontecimiento que sin duda tiene nervioso a medio mundo, pero especialmente a México más que a nadie por las latentes amenazas en contra de nuestro país.  Los mexicanos y particularmente el gobierno federal, deberá estar alerta para que el discurso xenofóbico que increíblemente lo hizo ganar tantos adeptos especialmente entre los llamados “red necks”, no se convierta en la realidad, lo que se antoja difícil pensar pues los acontecimientos como el nombramiento del nuevo Canciller por nuestra parte y la cancelación de proyectos de inversión como Ford o la solicitud de fondos para la construcción del multicitado muro por parte del equipo del Sr. Trump, nos confirman la tambaleante situación que impera al respecto y lo que aún falta.

Ahora bien en nuestro país las cosas tampoco se ven bien y hay que ser claros. Estimo que a México no le podrá ir menos peor en el plano económico que el año anterior. No hay indicadores reales que nos permitan creer algo distinto y al contrario las acciones gubernamentales (según se dice) inevitables como el gasolinazo, exhibe la dolorosa realidad de nuestra economía.  Aunado a los efectos económicos que esto traerá, hay que sumarle lamentablemente, el tremendo desgaste que vuelve a tener el gobierno federal a dos años de su conclusión, lo que no abona a estabilizar los mercados e indicadores que permitan enderezar el barco. Subyace por tanto, desánimo y escepticismo social y por otro cerrazón.

Aunado a lo comentado, en el medio político hay incertidumbre para confirmar si los efectos de estos fenómenos se verán reflejados en las elecciones del Edo México y Coahuila, entidades emblemáticas para el sistema. Sin duda ambos comicios serán un termómetro para medir la fiebre que estamos padeciendo y que podría trascender al año siguiente, lo que en caso afirmativo pudiera ser, (nueva versión) la antesala de acuerdos no oficiales por preservar espacios de poder.

En el plano local la difícil situación que enfrenta el Gobernador Jaime Rodríguez ante la sociedad de Nuevo León, no es menor a la del ámbito federal y los acontecimientos del jueves pasado en la ciudad, los cuales teníamos décadas de no verlos en nuestra entidad, son claro ejemplo del “mal humor social”. Jaime Rodríguez sabe que llegó a la gubernatura con una altísima expectativa ciudadana cimbrada en diversos compromisos externados en campaña, (entre ellos la eliminación de la tenencia) y que hasta antes de los acontecimientos del jueves, decía no podía cumplir en los términos acordados durante el 2017, lo cual provoco, entre otras cosas, este enojo ciudadano.

Si ahora JRC recula (en bien de la población) a partir de las manifestaciones ciudadanas, no hay más que dos premisas: o el gobernador nos mintió a los diputados al presentarnos el proyecto de presupuesto, justificándose al decir que si no autorizábamos sus condiciones en materia de tenencia, podría haber un alto costo en seguridad para Nuevo León, (que ahora después de la manifestación, parece que este escenario por arte de magia ya es inexistente) o Jaime también fue engañado por su propio equipo trazándole un escenario que hoy lo tiene afrontando una crisis gubernamental sin precedentes que podría echar por tierra sus aspiraciones presidenciales.

Jaime es hombre político y sabe que su saldo hoy es negativo y si en verdad quiere revertirlo ya debiera estar tomando decisiones emergentes. La primera es hacer los ajustes en su equipo incluyendo a personas con probados conocimientos y experiencia pero sobre todo LEALES a su gobierno, las cuales no le apuesten al fracaso de los demás para intentar salir airosos sin importar el costo. De estos últimos le sobran al Gobernador.  Estaremos atentos a las acciones que tome el gobierno estatal, del que esperamos sea uno hasta antes del 5 de enero y otro posteriormente.   Ojalá, por bien de Nuevo León y por un mejor 2017…. ¡ASÍ SEA!