Penales, fuente inagotable del crimen organizado

Baltazar Martinez diputado Federal PAN

Por Baltazar Martínez, Diputado Federal del PAN

El tema de seguridad es algo que sigue aquejando a nuestro Estado, sin embargo no podemos negar que las fuerzas armadas, tienen una lucha constante en contra de todas las células del crimen organizado. Todos los días nos enteramos de detenciones y bajas de estos grupos, pero pareciera que esto no les afecta, y sus actividades delictivas continúan. Nos debemos de hacer la siguiente pregunta ¿Cómo logran tener lo que parece una fuente interminable de reclutamiento?

La respuesta nos va a llevar a los centros penitenciarios. La Constitución es muy clara en su artículo 18 dice: “El sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir, observando los beneficios que para él prevé la ley”. Si tomamos dos conceptos de este fragmento de la ley, como lo son el respeto de los derechos humanos y la reinserción del sentenciado a la sociedad, es claro que en la práctica no se está cumpliendo.

Los centros de readaptación social se han convertido en esta fuente inagotable para las células del crimen organizado, la falta de espacios en los penales, provoca que delincuentes del fuero común y del fuero federal convivan en las celdas, los reclusos de delitos menores comparten espacios de convivencia con líderes delictivos, violadores, asesinos, etc.

Esto genera que sean controlados al interior por estos delincuentes peligrosos, que a su vez amenazan a las familias para que también se vean obligados a participar para poder mantener la integridad de su familiar que se encuentra preso. La sobrepoblación (ya comentado), el hacinamiento, las malas condiciones, falta de programas son solo unos ejemplos de las deficiencias hoy en día. Todos estos factores de han convertido en un círculo vicioso que tenemos la tareas de convertirlo en un círculo virtuoso.

Muchos países han tomado los textos de las Reglas de Tokio (Reglas mínimas de las naciones unidas sobre las medidas no privativas de liberta) estas reglas tienen por objeto fomentar una mayor participación de la comunidad en la gestión de la justicia penal, especialmente en lo que respecta al tratamiento del delincuente, así como fomentar entre los delincuentes el sentido de su responsabilidad hacia la sociedad.

Urgen nuevos métodos para la segmentación de reos dentro de los penales, así como medios más efectivos de reinserción a la sociedad, debemos tener instituciones capaces de lograr que el individuo no vuelva a caer en delito, así como alentar al sector privado y a la comunidad en general para que apoyen a las organizaciones de voluntarios que fomenten la aplicación de medidas no privativas de la libertad, generando un tejido social más fuerte y oportunidades efectivas para el desarrollo de las familias afectadas por la delincuencia.

Contacto: baltazar.mm@hotmail.com