¿Por qué niños?

Dr. Henio Hoyo,Profesor-Investigador, Departamento de Ciencias Sociales Universidad de Monterrey

Esta semana nos encontramos con la noticia del salvaje ataque terrorista en Manchester, cometido contra las personas más inocentes posibles: adolescentes y jóvenes asistiendo a un concierto, y sus padres. Hasta la fecha, van 22 fallecidos.

Hechos como este nos hacen creer que vivimos en una época de terror absoluto, sin precedentes, lo cual es falso (como veremos abajo) pero que, además, es justamente el objetivo del terrorista.

Me explico: para todo movimiento terrorista, el sufrimiento causado a inocentes no es el fin sino sólo un medio. El objetivo real con el ataque es causar terror, para así conseguir la máxima publicidad y con ello presionar a grupos o gobiernos a acceder a sus demandas. Es un salvajismo muy calculado.

Entonces, ¿estamos en una “época dorada” (o más bien: maldita) del terrorismo internacional? En realidad, no. Al menos en Occidente, fueron nuestros padres y abuelos fueron los que vivieron más de cerca el riesgo de ser víctimas. En particular, 1960 y 1970 vieron el desarrollo vertiginoso de grupos como las FARC en Colombia o Sendero Luminoso en Perú, entre otros en Latinoamérica.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos grupos combinaron ideologías políticas con consideraciones raciales y hasta religiosas, para atacar en nombre de grupos realmente oprimidos (el caso de los Black Panthers) o bien, en nombre de la supremacía blanca (Ku Klux-Klan y otros), por no hablar de los que ponían, y ponen, bombas en clínicas donde se practican abortos.

Finalmente, esas mismas décadas vieron el máximo desarrollo de grupos como ETA en España; el IRA en Irlanda y el Reino Unido; la Rote Armee en Alemania, muchos en Italia etc.. que, en nombre de distintas ideologías políticas o de la lucha por la liberación nacional, atacaron objetivos gubernamentales y también civiles. Finalmente, a la par de todo lo anterior, estaban los diversos grupos de otras zonas (primordial, pero no exclusivamente del Oriente Medio) que se enfocaban en actos contra países y ciudadanos europeos para presionar por demandas políticas o territoriales.

Es decir: ni el terrorismo no nuevo ni estamos en su peor momento. Sin embargo, lo que sí hay hoy son factores que contribuyen a hacerlo más “visible” y por ende, más temible. Entre ellos está el internet, que permite llegar a audiencias en todo el mundo y de manera directa, presentado imágenes crudas que antes se quedaban en el ámbito local. Además, el ataque terrorista hecho en nombre de una religión (o más bien: deformado dicha religión) ciertamente causa mucho más miedo, por parecer tan irracional, que un ataque hecho en nombre de la “justicia social” o de la “liberación de un pueblo”. En ese sentido, acciones bárbaras como la de Manchester están encaminadas a lograr esa sensación de terror generalizado frente una fuerza omnipresente, irracional, y terriblemente cruel. Por eso el ataque fue contra niños: no porque fueran niños en sí, sino porque ello garantizaba una máxima audiencia mundial. Y lo lograron.

Contacto: henio.hoyo@udem.edu