¿Sabes “vender” tu imagen?

Por Dinorah Delgado

Cuando hablo de que hay que saber “venderse”, hay gente a la que le parece extraño y no le gusta este término, pero nos guste o no, cada uno de nosotros somos vendedores de nosotros mismos todo el tiempo.

Todo aquello que hemos decidido en nuestra vida, como lo es, desde comprar un coche, estudiar en cierta universidad o cierta carrera, etc., alguien nos persuadió para hacerlo y es así como nosotros convencemos a alguien más de nuestras ideas o bien, de que tenemos algo bueno que ofrecer como personas o profesionales.

Si no sabemos vendernos bien, pocas veces lograremos aquello que queremos. Un vendedor, antes de vender su producto o su servicio, se vende a sí mismo, creando empatía con su cliente y luego convenciéndolo de lo que le está ofreciendo.

Por ejemplo, si estamos en una entrevista de trabajo o cita de negocios, nos estamos vendiendo, así como cuando pedimos un permiso o autorización a nuestros jefes o bien, a nuestros padres, según corresponda. En resumen, a todos nos gusta convencer y, convencer, no es otra cosa que vendernos.

Pero ¿Qué debemos tomar en cuenta para ser excelentes vendedores de nosotros mismos? Hay tres puntos principales:

• Imagen

• Actitud

• Congruencia

Imagen

Cada uno de nosotros somos como un regalo. Pregúntate, cuándo recibes regalos en fechas especiales como tu cumpleaños o Navidad ¿cuál es el que quieres abrir primero? Seguramente contestarás “El mejor arreglado”, “El más grande”, etc.

Y una segunda pregunta, ¿lo que hay dentro es siempre lo que te esperas? Estoy segura que contestarás que no.  Por eso debemos cuidar nuestra imagen externa, pero también lo que llevamos dentro.

El regalo mejor envuelto puede traer dentro algo no muy bonito y el regalo más sencillo por fuera, puede traer la mejor joya. Así somos los seres humanos.

La venta de nosotros mismos podemos perderla sólo por el empaque, porque si mi imagen dice algo diferente a lo que soy y quiero lograr, posiblemente no se acercará a mí aquél a quien quiero convencer.

Actitud

Este segundo punto abarca la forma de tratarme a mí mismo y a los demás. ¿Qué pienso de mí? ¿Cómo es mi comunicación? ¿De qué y cómo hablo? Puede haber alguien muy elegante o arreglado, etc., pero si no sabe relacionarse con los demás, no logrará sus objetivos.

Congruencia

Este último punto es muy importante. Si lo que decimos no es congruente con nuestras acciones, nunca podremos convencer a otros de lo que somos. Si un vendedor de coches trae un vehículo de una marca diferente a los que él vende, pues está siendo incongruente y la gente no creerá en él.

Si yo hablo sobre la importancia de ser amable y no lo soy con los demás, nadie me creerá.

Hay una frase de Ralph Waldo Emerson que me encanta: “Tus acciones gritan tan fuerte que no escucho lo que dices”. La congruencia vende más que todo.

En resumen, si te enfocas en estos tres puntos para venderte a ti mismo, por añadidura, podrás vender mejor tus ideas, tus productos, tus servicios y así, ningún objetivo estará fuera de tu alcance.

Recuerda “El poder para impactar está en ti”.

 

Lic. Dinorah Delgado de la Garza

Asesora de Imagen, Comunicación y Coach de Vida

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Conductora titular de “Vivir con Pasión” Dominio 96.5 FM