Sistema de justicia penal justo y equitativo

Por Ángel Mario García Guerra/ Magistrado

¿Alguna vez te han acusado falsamente de algo? ¿Quién fue la persona que te acusó, alguien de tu familia, algún amigo, tal vez un vecino, un extraño? ¿Qué sentiste cuando te acusaron falsamente? ¿Quiénes se enteraron de esa falsa acusación?¿Cuál pensaste que podría ser la solución para que los que creyeron más en el falso acusador que en ti, te creyeran a ti? ¿Te imaginas vivir una experiencia donde alguien te acusa formalmente de haber cometido un delito y esa acusación es falsa? ¿Cómo te gustaría que fueran las leyes en nuestro país para que se investigara a las personas a las que se les atribuye la comisión de delitos?

Todas estas preguntan representan una realidad cotidiana para muchos gobernados, pues no podemos pasar por alto que una de las actividades mas practicadas por los seres humanos es mentir, el problema se torna mas serio cuando esas mentiras dan lugar a una acusación penal y es por ello que una sociedad desarrollada y de primer mundo, debe contar con instituciones e instrumentos técnicos y profesionales para investigar la existencia de los delitos, pues aun y cuando es una realidad que la impunidad genera mayor delincuencia, tampoco podemos pasar por alto que una falsa acusación puede provocar en los seres humanos daños irreversibles.

Sin importar la magnitud del delito, ya sea secuestro, violación, homicidio, chantaje o cualquier otro de alto impacto social y con independencia de que la persona que se dice víctima sea alguien aparentemente respetable o respetada en la comunidad, o si se trata de un servidor público o un policía, lo más sano y lo más justo para una sociedad moderna y de primer mundo, es tener un sistema de investigación criminal, que permita tanto a quien acusa como al acusado, presentarse en igualdad de circunstancias frente a aquel que va a juzgar.

Durante años, en este país estuvimos acostumbrados a un modelo de justicia que prejuzgaba anticipadamente a las personas a las que se les atribuía la comisión de un delito, bastaba leer una nota periodística o ver un reportaje en un noticiario televisivo y eso era motivo suficiente para que la sociedad entera creyera esa información (muchas veces falsa), la daban por cierta  y en ese mismo instante se juzgaba y condenaba al involucrado, sin siquiera haberlo escuchado, sin conocer los detalles de la investigación o las pruebas recabadas por el órgano indagador.

Hoy en día tenemos un sistema de justicia penal justo y equitativo para todas las personas, un modelo que escucha a ambas partes, que permite que los involucrados presenten pruebas y después de una audiencia pública y oral, se decide quien es inocente, quien es culpable y que verdad quedo demostrada en el juicio, con pruebas desahogadas con respeto irrestricto a los derechos humanos.

Ese es el tipo de justicia que merecemos los mexicanos, porque no olvidemos que las reglas del procedimiento penal, son de aplicación para todos, no podemos pretender tener dos sistemas de justicia, uno para las personas que se dicen “honestas y respetuosas de la ley” y otro para los “delincuentes”. El sólo hecho de considerarlos delincuentes antes de ser juzgados, es una violación a uno de los mas importantes derechos constitucionales.

Contacto: angelmariogarcia@hotmail.com