Trump o el arte de no tener ideas

Por Dr. Henio Hoyo / Profesor-Investigador, Departamento de Ciencias Sociales Universidad de Monterrey

Una de las razones por las cuales el mundo no acabó en la Guerra Fría, era porque tanto Estados Unidos como la entonces URSS, se conocían muy bien entre sí. Cada uno podía predecir lo que haría el otro. Cada quien sabía hasta dónde podía llegar. Pero este precario equilibrio se basaba en una premisa: que los líderes de ambas potencias supieran exactamente lo que querían para su país o cuando menos, que actuaran como si lo supieran.

Esta semana, la administración Trump anunció el inicio de un programa de abastecimiento de armas a las milicias kurdas del norte de Siria. Ciertamente, los kurdos son una de las fuerzas más importantes luchando tanto contra el régimen de Assad, como contra del Estado Islámico (ISIS); son formidables combatientes (sobre todo sus mujeres-soldado, las que se han vuelto mundialmente famosas y son particularmente temidas por ISIS) pero, sobre todo, los kurdos tienen una imagen de unidad y disciplina, así como de moderación política y religiosa en una zona marcada por divisiones y los más crueles extremismos.

En fin: los kurdos son percibidos como los aliados más confiables que Occidente puede tener en la zona. Entonces, ¿por qué no se les ha apoyado desde antes? Hay varias razones, pero dos son básicas. Una es que cualquier arma enviada a un grupo en la zona, fácilmente acabará en manos de otro, debido a las luchas entre ellos. Por ejemplo, buena parte de los vehículos y armas que tiene ISIS son americanos… porque fueron capturados al ejército iraquí. La segunda razón es que los kurdos de Turquía tienen una larga historia de lucha política y armada, para lograr la independencia o autonomía de las regiones en donde viven. Así, la bandera de la lucha contra los “terroristas kurdos” (reales o imaginarios) le ha permitido al presidente turco Recep Tayyip Erdogan gobernar prácticamente por decreto; encarcelar a miles de opositores (kurdos y no); y hasta lograr la modificación de la Constitución para seguir en el poder por muchos años más.

El apoyo militar de Estados Unidos a los kurdos de Siria ha enfurecido y alarmado a Turquía. Esta, no lo olvidemos, es miembro de la OTAN y un aliado clave de Estados Unidos frente a Rusia e Irán. ¿Por qué embarcarse en una aventura tan riesgosa entonces?

La respuesta es: no hay respuesta. Esta acción, como otras en Afganistán, Corea del Norte y Oriente Medio, parecen mostrar total confusión de la administración Trump, respecto a qué objetivos debe tener en el exterior. Y al parecer, para subsanar ello se recurre al espectáculo: vía Twitter, con declaraciones explosivas, o con bombas, aunque el resultado final vaya en contra del propio interés americano. En ese sentido, a diferencia de la Guerra Fría donde las prioridades y límites de cada uno estaban claros, y las decisiones eran frías y racionales, en la administración Trump uno no puede estar seguro de cuál es la meta real… más allá de exhibirse ante el mundo.

Contacto: henio.hoyo@udem.edu