Un reflejo incómodo

Por Sandrine Molinard

En estas semanas de regreso a clases, el Gobernador Rodrigo Medina anunció que será una prioridad combatir el bullying, o violencia escolar, que se ha hecho cada vez más presente en nuestro estado. Este problema no es exclusivo de Nuevo León. Es un problema nacional, y ha levantado la alarma con casos dramáticos como niños muertos a manos de sus compañeros de clase.

Muchas personas y asociaciones se han movilizado en el país, existe una iniciativa nacional de sensibilización, Basta Mx, que difunde en redes sociales información sobre el problema. Un cortometraje en particular ha dado mucho de qué hablar en estas redes sociales. Me refiero a El Sándwich de Mariana de Carlos Cuarón. En este cortometraje, se pone en evidencia la realidad dolorosa no solamente de las víctimas de acoso escolar sino también de los victimarios. Por lo mismo, es recomendable que si efectivamente se lanza una campaña estatal contra el bullying, ésta se enfoque no solamente a los que padecen de ello, sino también a aquellos que lo perpetran.

La semana pasada, comentaba en este espacio sobre el aumento récord en el 2014 de las denuncias de violencia familiar. ¿Cuántos de los niños que presencian o son víctimas de violencia en casa, no terminan replicando estos esquemas en otros entornos? ¿Podemos esperar algún día vivir en una sociedad pacífica y armoniosa, cuando tenemos estos niveles intolerables de violencia familiar en el estado? Si no hay capacidad institucional de analizar este problema desde una perspectiva integral, ¿tenemos oportunidad de solucionarlo?

En fechas recientes, también se dieron a conocer los resultados de la más reciente encuesta nacional sobre discriminación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. De acuerdo con este estudio, destaca entre las zonas metropolitanas grandes del país Monterrey, por ser la ciudad con los habitantes más intolerantes hacia indígenas, foráneos, mujeres y homosexuales. Poniendo a nuestra metrópoli en contexto mundial, este resultado tiene muchas razones por las cuales preocuparnos. Numerosos estudiosos de las Ciudades del Conocimiento o Ciudades Creativas, ha analizado las características del entorno y de la población de dichas ciudades. Además de espacios públicos y culturales de primer nivel, infraestructuras urbanas inclusivas y modernas, estas ciudades cuentan con una población multicultural, tolerante, abierta a las diferencias y a convivir con personas diferentes.

La intolerancia, la cultura machista, y la aceptación de la violencia, son características de las cuales nos urgen desprendernos, si aspiramos a seguir siendo una ciudad competitiva, atractiva para los inversionistas, los estudiantes, el turismo. No solamente nos estamos quedando atrás en cuestiones urbanas y ambientales. Culturalmente, es urgente que nos reinventemos, y que redefinamos los valores colectivos que queremos nos caractericen ante los ojos del país y del mundo. Veámonos al espejo, aunque resulte incómodo.

Sandrine Molinard

Directora del Consejo Cívico