Vamos a cuidar ‘La Pastora’ II parte

Por Manuel Vital / Secretario de Desarrollo Sustentable NL

La semana pasada, en este mismo espacio, les comentaba que el Gobierno del Estado realizará la regeneración del zoológico “La Pastora”. Para realizar el proyecto fue necesario investigar y tener claro cuáles son los conceptos fundamentales que los zoológicos del mundo contemporáneo han implementado.

Si bien es cierto que la idea de tener animales en cautiverio data de hace miles de años, como lo hace constatar el hallazgo de una piedra del 2,300 a.C., en cuyo grabado se describe una colección de extraños animales; más cierto es que tuvieron que pasar muchos siglos para cambiar radicalmente el concepto y pasar de ser una simple muestra taxonómica de la fauna, a un lugar donde los principales protagonistas son la educación, la conservación y la investigación, lo que le otorga a la recreación un nuevo tinte.

En 1950, el Dr. Heini Hediger planteó la teoría de que los animales tienen necesidades físicas, psicológicas y sociales esenciales que pueden ser satisfechas en espacios menores a los de sus hábitats naturales. Esto dio paso a hablar de diversos conceptos que los mejores zoológicos del mundo han puesto en práctica.

El primero de ellos es lo que se conoce como Bienestar Animal, el cual queda garantizado cuando se cumplen los cinco requisitos siguientes:
• El animal no sufre sed, hambre ni malnutrición, porque tiene acceso a agua de bebida y se le suministra una dieta adecuada a sus necesidades.
• El animal no sufre estrés físico ni térmico, porque se le proporciona un ambiente adecuado, incluyendo refugio frente a las inclemencias climáticas y un área de descanso cómoda.
• El animal no sufre dolor, lesiones ni enfermedades, gracias a una prevención adecuada y/o a un diagnóstico y tratamiento rápidos.
• El animal es capaz de mostrar la mayoría de sus patrones normales de conducta, porque se le proporciona el espacio necesario y las instalaciones adecuadas, y se aloja en compañía de otros individuos de su especie.
• El animal no experimenta miedo ni estrés, porque se garantizan las condiciones necesarias para evitar el sufrimiento mental.

Para lograrlo es fundamental el “Enriquecimiento Ambiental” del hábitat de los animales, esto debido a que en libertad tienen poco tiempo libre, se pasan la vida buscando comida, defendiendo su territorio, rivalizando con el grupo en época de celo, construyendo nidos y refugios, huyendo de depredadores y gastan toda su energía en estas tareas que, lógicamente, ocupan la mayor parte de su tiempo y esfuerzo. Por el contrario, en los núcleos y parques zoológicos estas necesidades están resueltas, por ello hay que enriquecerles su ambiente para que puedan gestionar ese tiempo libre que genera la cautividad.

Al analizar las instalaciones con las que hoy se cuentan en “La Pastora”, se constata que es necesario mejorar el enriquecimiento ambiental para lograr un mayor bienestar de los animales.

Por ello, habrá que trabajar en las cinco dimensiones que los expertos sugieren para lograrlo: 1) social, que implica el contacto conespecífico (con la misma especie) o contacto cohabitacional (con diferentes especies compatibles). 2) Ocupacional, que hace posible que los animales ocupen su tiempo en actividades físicas o psicológicas. 3) Sensorial, que abarca lo visual, lo auditivo, así como lo táctil y olfativo. 4) Alimenticio, se refiere al cambio en la dieta y en la presentación. 5) Estructural, como son los comedores, pulsadores de ducha, la imitación de rocas naturales equipadas, entre otros.

Está comprobado que cuando los zoológicos cuentan con un buen protocolo de enriquecimiento ambiental se reducen patologías y conductas anormales, estereotipias, y se mantiene, a los animales en cautividad, en buenas condiciones físicas y psicológicas, tal y como deberían estar si vivieran en libertad.

La próxima semana les platicaré sobre los lineamientos que regirán el proyecto.

Contacto: manuel.vital@icloud.com, jmvitalcouturier@gmail.com