Fusión del sector salud

Por Gregorio Ortega Molina

Diversos informantes coinciden en decir que, durante el mes de diciembre, el presidente EPN hará pública la estrategia de su gobierno para fusionar el sector salud en una única institución.

Dada la complejidad del tema es momento de preguntarse si es posible debido a que, por ejemplo, ¿qué harán con las pensiones, cómo resolverán las disparidades entre unas y otras? En cuanto a los salarios, los del ISSSTE alcanzarán los niveles de la burocracia dorada del IMSS, o a la inversa, los del Instituto Mexicano del Seguro Social aprenderán a descender, a acomodarse a esa honrada medianía tan pregonada, pero por casi nadie observada por propio gusto.

De ocurrir ese suceso administrativo, ¿dónde colocarán al Seguro Popular y la universalización de la atención? ¿Y los institutos de alta especialidad, o de tercer nivel -como se refieren a ellos los entendidos-, como son Cardiología, Nutrición, Enfermedades Respiratorias, Neurología, y los asilos, encierros siquiátricos, medicina genética?

Hay inquietud entre las enfermeras y algunos médicos, pero ¿cómo van a resolver las angustias de los jubilados, dónde los van a ubicar para recibir sus prestaciones y pensiones, o procederán como con los privilegiados del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, para que así como los rescataron a ellos, también rescaten a los burócratas?

A los audaces e ingeniosos promotores de esta reingeniería administrativa del sector salud, recomiendo las obras de Primo Levi, ese inteligente judío italiano que optó por el suicidio cuando comprendió que el comportamiento del ser humano es irreversible, a pesar de haber causado catástrofes como los campos de la muerte, el genocidio, el desplazamiento de poblaciones enteras o la desaparición de culturas.

“Sobrevivir -escribió Levi- sin haber renunciado a nada de su propio mundo moral, a menos de intervenciones directas y poderosas de la suerte, sólo se concedió a un pequeño número de seres superiores, de la naturaleza de los santos y los mártires…
“Su proyecto era de largo aliento, lo que resultaba admirable, pues lo concibió en un ambiente donde reinaba el sentimiento de lo provisional; y se decidió a realizarlo en la más estricta disciplina interior, sin piedad para con él  mismo… no ignoraba que hacerse pasar por un hombre de poder, era alcanzarlo, y que en cualquier parte del mundo, pero sobre todo en el campo, donde la nivelación hacia abajo es general, una apariencia respetable es la mejor garantía para ser respetado”.

Ya saben, entonces, por dónde empezar.

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