La justicia y el gobierno de los jueces

Por Lic. Luis Fernando Morales Rizzi

El vocablo justicia entraña un sin número de acepciones que han sido ampliamente debatidas en el transcurrir del tiempo.

La justicia, hoy por hoy, constituye uno de los valores fundamentales para que pueda existir la armonía en la convivencia humana, sin embargo, es un valor, que desafortunadamente ha sido degradado, denostado y corrompido, en ocasiones, impunemente, por aquellos que tienen la facultad de hacerla valer.

La justicia ha sido materia de estudio y preocupación de grandes personajes de la historia de la filosofía y del derecho, quienes han sembrado la semilla que da lugar a la búsqueda de la exaltación de este valor.

Sin duda alguna, debemos reconocer que hablando de justicia, desde un punto estrictamente jurídico a quien le toca administrar e impartir la misma es a los jueces. El poder judicial tiene la noble función y la gran responsabilidad y obligación de dar a cada quien lo suyo, aplicando las normas jurídicas de derecho positivo al caso concreto que se les presente.

Es importante resaltar que esta delicada tarea implica para quien la ejerce la necesaria interpretación de las leyes y su debida aplicación,  de donde deriva que dicha encomienda puede llevar y lleva, sin duda alguna, a la creación de criterios de interpretación jurídica, que acorde a la propia legislación positiva puede, constituirse en obligatorios por lo que hace a su observancia y aplicabilidad.

El gobierno de los jueces constituye una forma coloquial de describir el poder de que se encuentran investidos y que ejercen aquellas personas a quienes se encomienda como órganos de estado la tarea de interpretar y aplicar el derecho, de manera tal que al ser este órgano de estado el poder judicial, el que resuelve, inclusive, los conflictos que surgen entre los otros dos órganos de estado y entre estos y aquellos que pertenezcan al ámbito estatal y/o municipal, daría la impresión de que con su función tienen la última palabra para poner fin a la controversia, lo que implicaría, que en un momento dado, el resto de los poderes tenga que estarse a lo que éste dictamine.

Lo dicho anteriormente es una realidad, basta con señalar que el poder judicial constituye, en el Estado Mexicano, el último y máximo intérprete de la Constitución, y sin duda, la interpretación que de la misma realiza constituye una fuente de derecho que reuniendo los requisitos de ley correspondientes se vuelve obligatoria.

Este aspecto señalado con antelación es de vital importancia para la vida jurídica y política de un estado, toda vez que las resoluciones que se emitan por este órgano de poder pueden variar las situaciones jurídicas existentes en un estado de derecho, y para muestra de ello, baste establecer que en nuestro máximo tribunal de justicia, que constituye el principal guardián de la Constitución ha establecido, de forma clara y contundente el sistema de supremacía constitucional que rige a nuestro estado de derecho, teniendo a la Constitución general de la República como el cuerpo de norma jurídicas fundamental en el país y estableciendo una jerarquización del derecho positivo existente de manera clara y sin que deje lugar a dudas.

Mucho se ha hablado de la famosa jerarquización de leyes, en la cual una ley está por encima de otra y por ende es superior a otra, esta discusión, en la actualidad, ya no existe, los jueces, hablando en el sentido de quien interpreta y aplica el derecho han terminado con tal disyuntiva y han establecido que no existe norma alguna superior a la Constitución general del País,  sosteniendo con ello el principio de supremacía constitucional, y estableciendo de manera clara y contundente que después de ésta se encuentran los tratados internacionales, inclusive por encima del derecho federal y local, esta interpretación que el poder judicial dio del artículo 133 constitucional, modificó sin duda alguna los cimientos y estructura del sistema de derecho mexicano.

Por ende, creo que el estado de derecho es el garante supremo de la soberanía nacional que permite la estabilidad social y política de un país, garantizando los más elementales derechos y la libertad de todos los miembros de una sociedad.

La justicia es uno de los valores principales que existen para la eficaz convivencia del ser humano en sociedad.

La tarea de interpretar y aplicar la norma jurídica para dar a cada quien lo que le corresponde, constituye una tarea sumamente compleja, pues esta delicada función conlleva intrínseca la estabilidad social de todo un pueblo, ya que sin estado de derecho y sin justicia estaríamos ante la presencia de una anarquía total.

La Justicia es el fin propio del derecho que constituye una ciencia que tiene como objeto el discernir entre lo justo y lo injusto.

 

Mtro. Luis Fernando Morales Rizzi

Presidente del Colegio de Jurisprudencia de Nuevo León.

Licenciado en Derecho y Ciencias Jurídicas, Facultad de Derecho y Criminología por la UANL.

Maestría en Derecho Procesal Constitucional, Suprema Corte de Justicia de la Nación y Facultad de Derecho y Criminología UANL.