Neutralizando el efecto negativo del acoso escolar

Angélica Quiroga Garza | Centro de Tratamiento e Investigación de la Ansiedad, Universidad de Monterrey

En los últimos años el acoso escolar o bullying se ha incrementado considerablemente. Esta situación conlleva consecuencias de sociales y psicológicas en las personas.

La violencia escolar se convirtió en un problema de salud pública en Latinoamérica en los años 90. Informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señalan que el principal país latinoamericano afectado por el acoso escolar es Brasil, seguido por Uruguay, Colombia, Chile, Perú y México. Los reportes de estudios realizados en estos países tienen en común las repercusiones emocionales en los niños víctimas del acoso escolar. Son frecuentes sentimientos de culpa y de venganza, ansiedad, depresión, aislamiento y agudización de la baja autoestima.

En un estudio realizado en el Centro de Tratamiento e Investigación de la Ansiedad de la Universidad de Monterrey en una secundaria se encontró que la exposición a la violencia en general, y a la escolar en particular, incrementan el riesgo de la depresión adolescente en tanto que reconocerse feliz y mantener un balance entre emociones positivas y negativas los protegen. Sin embargo, las creencias de eficacia personal influyirían negativamente en el balance emocional si al enfrentar las exigencias del ambiente el adolescente se percibe limitado lo que también sucedería si disminuyera su esperanza de un futuro que crea ser capaz de afrontar.

Considerando que empíricamente se ha probado que la fórmula de la felicidad duradera es la suma de nuestra herencia genética (50%), de nuestras circunstancias (10%) y de nuestras acciones voluntarias (40%), proponemos a la escuela como mediadora para el desarrollo de recursos personales en los adolescentes. Trabajando en la identificación del papel que juegan las emociones en su vida, el desarrollo de conductas prosociales y una actuación propositiva ante sus problemas sin duda lograrán la convivencia pacífica en las aulas con el potencial de perdurar a lo largo de la vida.